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11.UNA MENTIRA TRAS OTRA

UNA MENTIRA TRAS OTRA

El cuarto de Ina era el segundo de la derecha, al entrar se podía percibir un agradable ambiente ya perdido desde la entrada a la casa, en la esquina derecha del lugar había una pequeña cama tendida con un cobertor azul oscuro con motivos de saltarines conejitos en diversas poses y pudo ver que encima de este reposaban el apreciado reproductor de Ina con sus enormes auriculares, en la pared permanecían pegados dos poster de unas bandas de rock dándole un contraste algo púber al lugar. La habitación no tenia televisor ni mucho menos baño, sólo tenía una especie de tocador con un sencillo espejo ubicados enfrente de su cama y diagonal a la puerta, el extremo derecho estaba un escritorio en donde había gran cantidad de libros, hojas, cuadernos, carpetas y todo tipo de desgastados útiles escolares revueltos entre sí, los cuales Ina empezó a aplilar atropelladamente para darse espacio donde estudiar.

-aguarda, voy por otra silla, dijo y salió apresurada.

Emma esperó allí cerca del escritorio observando curiosa la cantidad carpetas de colores que había acabado de “organizar” Ina , bajo una de estas había una hoja desorganizada permitía ver la ultima parte de su esquina inferior derecha donde rezaba un escrito a lápiz con las letras IN, enmarcadas dentro de letra A un poco más grande: INA leyó despacio empezando a tirar cuidadosamente de la esquina de la hoja para curiosear que era lo que la chica había autografiado, poco a poco la hoja fue revelando un poco más de su contenido:- F.L, decía, y el seño de Emma se fue frunciendo vertiginosamente, justo en ese momento apareció Ina trayendo consigo una vieja silla de madera ajetreadamente y no se dio cuenta de el sobresalto que se ganó Emma al casi ser descubierta.

-ahora si, dijo la muchacha, uniendo el asiento acarreado hacia el saturado escritorio, sentándose en él y con un cortés ademan invitando a Emma a que haga lo mismo en la otra silla junto a ella.

Emma procedió a sentarse algo rabiada y abatida por no haber descubierto lo que contenía la hoja, sacó sus apuntes y los ofreció a Ina la cual los recibió amablemente y se encorvó a copiar en esa forma extraña que acostumbraba. Como siempre permaneció a su lado observándola, tratando de olvidar el papel que encontró bajo el folder azul, era aun más hermosa de cerca, sus cejas y pestañas claras como las raíces de su pelo castaño limpias de maquillaje que enmarcaban perfecto a sus cristalinos ojos, su fina nariz, labios proporcionados que terminaban al mismo tiempo en sus comisuras, su perfilado mentón… era tan preciosa, excepto por una grotesca sutura en su cuello que generalmente cubría un mechón de su cabello pero esta vez al estar recogido la dejaba expuesta a la vista. Cuando comenzaron con el repaso de la clase, aunque lo intentó, no pudo dejar atrás la cuestión del papel, y lo miró una y otra vez durante todo el rato, hasta que Ina algo fastidiada de tanto miramiento decidió sacarlo de debajo de la carpeta donde se encontraba para enseñárselo a la curiosa chica.

-es un dibujo, dijo pasándoselo a sus manos.

Emma en realidad no quería tomarlo, aunque no sabía que lo que estaría plasmado en la hoja era un dibujo, si había sospechado de quien se trataba el asunto, y confirmó sus sospechas cuando el agraciado rostro de Fabián Lorca le devolvía la mirada con grises ojos pulidos a lápiz.

-aún no lo termino, agregó Ina algo decepcionada por la cara que puso la otra joven.

-no, intentó cambiar su expresión,- está muy… es un hermoso retrato, aseguró, -aunque era como estar viendo a Fabián en persona como iba a decir que era hermoso el muy maldito si lo odiaba; pero por supuesto de eso no se podría enterar Ina, así que prefirió fingir, algo que se estaba volviendo muy común en ella últimamente.

-dibujo a las personas que voy conociendo, mira, afirmó de nuevo la chica y empezó a buscar en las coloridas carpetas, las cuales estaban llenas de rostros de personas hechos a lápiz, todas los fólderes tenían en su cubierta una inscripción, algunos decían: los que ocultan algo, los sinceros, los confundidos, los afligidos, los alegres… toda una colección de tipos de rostros clasificados según el concepto de su autora.

-umm, aquí esta, dijo Ina sacando un folder de color rosa, en donde solo pudo leer - los be…ya que Ina alejó la carpeta quitando de la vista la leyenda y sin mirar a Emma a los ojos, sacó una hoja de ahí y se la entregó. Inadvertida y sorprendida vio la imagen plasmada en el papel, era como estarse viendo en un espejo pero con escala de grises.

-eres tú, agregó Ina innecesariamente, claro que era ella, eso se notaba a leguas, el dibujo era exactamente igual a la rozagante pelirroja, hasta era mejor que el de Fabián Lorca. No sabía que decir, solo lo miraba con sus marrones ojos absorta y fascinada, el dibujo también tenía la particular rúbrica de Ina y antes de eso las iniciales E.A se podían advertir.

-Ina, es…, decía Emma intentando encontrar las palabras para no parecer demasiado ególatra.

-¿idéntica?, Predijo Ina.

-sí, justamente, es excepcional, afirmó la chica manifestando placentero entusiasmo.

-Gracias, dijo la joven de ojos verdes complacida.

***

Después de lo acontecido, volvieron a sus estudios de cálculo, Emma encontró mucha más concentración al pensar tontamente en que Ina la había dibujado a ella primero antes que a Fabián cuya imagen todavía seguía inconclusa. Pero esta vez era Ina la que no se concentraba, parecía que quería preguntarle algo pero no se atrevía, un aspecto raro en la chica ya que ella no era de las que se quedaban calladas.

-Emma, ¿le tienes bronca a Fabián?, dijo por fin después de un rato.

-¿A Fabián Lorca?, inquirió la pelirroja fingiendo estar extrañada de la pregunta y haciéndose tonta para ganar tiempo para inventar que decir, se asombró de ella misma en la forma sutil y descarada con la cual su cerebro empezaba a trabajar falsas, esta vez no se puso roja como siempre y se repugnó al darse cuenta de que cada vez se parecía más a su hipócrita madre.

-es que he notado que te cae mal, aseguró Ina con tono inocente.

-no, para nada, mintió, pero cómo no aparentar, que le diría entonces que sí, que lo odiaba, que lo detestaba y que estúpidamente fingía no saber por qué, pero conocía muy bien los motivos o la razón en especial, eran unos celos absurdos e infundados que la vocecilla en su conciencia luchaba por acallar.-bueno, no me vas a negar que es un chico extraño, ¿no?- le comentó impúdicamente a la pelinegra.

-umm, si, pero al fin y al cabo todos somos raros, unos más que otros tal vez…, afirmó la chica quedándose pensativa. Y después de un rato volvió a retomar el habla. –¿te puedo preguntar una última cosa?

-sí, contestó Emma con un tono decidido y sin miedo.

-¿tienes algo que ver con Zuazo? Cuestionó Ina un tanto apenada.

-¿con Víctor Zuazo? Repitió otra vez como si no hubiera escuchado, esta vez era ella la que se aprovechaba de la vergüenza de la otra.

-sí, le corroboró Ina un poco mas resuelta, mirándola directo a los ojos como queriéndole decir –y no vayas a preguntar por qué te lo pregunto.

No hubo necesidad de hablar, Pues Emma captó el cargado mensaje visual de Ina, sabía muy bien por qué había preguntado eso, teniendo en cuenta lo sucedido en el baño el día de la clase de deportes. Mientras agotó tiempo, ya había decidido que decir, iba a falsear de nuevo, realmente ya se estaba acostumbrando a engañar cínicamente echando de ver que era mucho más fácil decir falsedades que contar la subsistente verdad que esa si la haría poner roja como un tomate. Llegó a la conclusión de que mentir era provechoso y conveniente para ese tipo de situaciones; su rosada boca se abrió y dijo: -No, yo no tengo nada que ver con Zuazo.

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