Play

Studio Group - Show Me Love .mp3
Found at bee mp3 search engine

13.COMPARTIDA ADQUISICIÓN

COMPARTIDA ADQUISICIÓN

El fin de semana asistió la celebración de aniversario numero cincuenta de la clínica que administraba su madre, el evento estaba atestado de personas, todas con sus elegantes vestidos, lujosas joyas y costosos esmóquines, por supuesto sus padres iban igual de bien vestidos, pues se habían tomado todo el día anterior para ir a comprar sus atuendos, ella obviamente los había acompañado sin oponer resistencia ya que sus padres lograban todo lo que pretendían siempre y era inútil llevarles la contraria. Ese día habían estado tan preocupados por lo que iban a llevar para el evento que olvidaron preguntarle acerca del regalo de cumpleaños que aún no había pedido; no veía a su madre desde aquella ocasión y al verla de nuevo deseo que transcurriera mucho tiempo más sin distinguirle su estirado rostro que para su infortunio era tan similar al de ella, su mamá como siempre le había dado un beso frívolamente afectuoso y había advertido lo delgada que estaba la chica pero en vez de preocuparle le alegró que su princesa haya bajado de peso, y exprimiéndole su rosada mejilla supervisó que tanto cachete había rebajado su hija.

Emma había elegido un vestido sencillo, dentro de lo que cabía la palabra “sencillo” en la lujosa boutique, su madre no con muy buena cara lo había aprobado pero lo importante había sido que de todos modos la había dejado elegir. El hermoso atuendo color lila había sido admirado por muchas chicas en la celebración, casi la mayoría de ellas eran conocidas de Emma, puesto a que habían sido compañeras de colegio hace un año atrás, ella les había ocultado que estudiaba en la escuela pública, no porque se avergonzara, ya que ahora más que nunca había estado tan feliz de estudiar allí, sino porque quería evitar las habladurías e indudablemente la vergüenza que esa situación causaba a sus padres.

Para el día domingo ya se había librado del estrés causado por la reunión del día anterior, y se encontraba escuchando las canciones que Ina le transfirió, por primera vez no tenia esos frecuentes enfrentamientos con la voz de su conciencia y realmente no estaba pensando en nada, solo coreaba en voz baja la canción que sonaba, cada vez que escuchaba le gustaba más la banda preferida de Ina. Y allí recostada en su cama, aguardaba a que el día llegue a su fin, pero este apenas había comenzado. Su teléfono sonó sin parar una y otra vez, había intentado ignorarlo subiendo el volumen de la música, pero su ruido era tan intenso que no lo pudo aplacar, así no le quedo más remedio que tomar la llamada sin ganas después de dejarlo repiquetear considerable tiempo.

Para su sorpresa era Ina la que había estado intentando comunicarse con ella.

-Hola Ina, dijo correspondiendo el saludo a la inconfundible voz de la pelinegra.

-¿Hoy?

-si, bueno, ¿a qué hora?

- sí, yo sé dónde.

-Okey, bueno nos vemos.

Emocionada se puso de pie de inmediato y fue a mirarse al espejo para verificar si estaba vestida adecuadamente para salir, y lo estaba, con unos jeans azul claro y una blusa violeta sin mucho detalle excepto por un estampado de florecillas blancas; retocó un poco su maquillaje y buscó un bolso para guardar sus documentos, tomando en el primer bolso sencillo que encontró salió a toda prisa, nunca antes había sido invitada y mucho menos por una compañera de la escuela, ya que todas siempre le guardaban rencor o envidia por tener dinero y ser una buena estudiante. Aunque ya eran las once de la mañana, sus padres seguían durmiendo aun, así que les dejó recado con la empleada y salió en su suntuoso auto, esta vez tuvo que ir sola ya que era el día libre de Roberto su conductor. Un poco temerosa y aterrada encendió su Audi, hace mucho que no lo conducía, desde que este había sido su regalo y casi fue obligada por sus padres a aprender a manejar, así que quedamente emprendió rumbo al encuentro con Ina.

Llego al gran centro comercial algo retrasada del tiempo acordado, se adentró en las atiborradas callejuelas llenas de locales comerciales en busca de la disquera y por suerte no tardó mucho en encontrarla. Dentro de esta, dos posters de un nuevo lanzamiento discográfico le dieron la bienvenida, y un vendedor se le acercó amablemente para ver si sus servicios eran requeridos, ella en cambio le pregunto por Ina, y el hombre había indicado que se encontraba terminando de organizar alguna mercancía mostrándole el lugar donde se hallaba la chica.

Sigilosa y desconfiada se dirigió al sitio indicado, un pequeño cuarto al final del pasillo, la puerta estaba abierta y el cuarto era reducido, asunto que le causo una incómoda sensación de claustrofobia, aunque era un tanto oscuro dentro se podía visualizar gran cantidad de cajas, y un sinnúmero de estantes con cantidad de discos, parecían muchos más de los que habían fuera a la vista del público, pero luego supuso que solo era impresión suya. Llamó a Ina y aguardó con ansia.

La chica salió casi al instante del llamado, para su alivio, pues no quería permanecer mucho tiempo en el reducido espacio.

-hola Emma!, pensé que no vendrías, exclamó Ina con su sonora y característica expresión.

-siento haberme tardado, es que vine en el coche y tenía que parquearlo, le contó en tono de disculpa, ocultando la verdadera razón de su demora, mientras apreciaba la indumentaria de Ina, llevaba un camiseta roja estampada con el logo de la casa musical, unos jeans negros y las mismas zapatillas que traía el día en que la vio sin uniforme.

-no, no te preocupes, llegaste justo a tiempo, comentó la pelinegra mientras despreocupadamente comenzó a sacarse la blusa roja que traía puesta.

Emma contrariada olvido su claustrofobia y se debatía entre quedarse observando y en voltearse desviando la mirada a otro lugar, antes de lograr decidirse, para su consuelo Ina llevaba otra prenda de vestir bajo la camiseta que se quitaba sin pudor alguno, aunque era una ajustada camisilla verde claro sin mangas que se acomodaba perfecto a su aunque delgado, bien marcado torso. Estaba igual de bella como siempre con su rostro angelical, enmarcado por algunos flequillos del cabello que se le escapaban de la atadura de corta coleta, esta vez advirtió las orejas de Ina, que nunca se había detenido a reparar, estas eran pequeñas sin mucho referencia solo que sus lóbulos estaban algo pegados contra el inicio de su perfilada mandíbula.

Al salir de la tienda de discos, Ina le contó que había recibido su primer sueldo por trabajar en la disquera, aunque admitió con algo de culpabilidad el no haber acudido a trabajar el vienes que se quedaron en el teatro. Aunque el pago no era gran cosa, Ina se veía felizmente satisfecha y anunció que compraría un nuevo suéter, cosa que realmente ya le hacía falta renovar. La chica había elegido un suéter azul oscuro con líneas horizontales blancas; Emma lo aprobó, aunque esta no le había pidió su opinión, ya que la joven era independiente y decidida.

Camino a la pizzería, pasaron junto a la establecimiento de mascotas, y las dos quedaron encantadas a fuera del lugar, Ina un poco más que Emma, pero fue la resuelta muchacha la que tomó la iniciativa de entrar ya que si por Emma hubiese sido se habrían quedado observando allí externamente por toda la eternidad mientras sus estómagos morían de hambre.

Encontraron todo tipo de mascotas comunes, gatos, diferentes razas perros, gran variedad de aves, pececillos de coral, algunos lagartos y hasta plantas para alguien que no se quiera complicar sometiéndose al cuidado de un animal. Emma se había interesado preclaramente en la zona de los peces, los cuales miraba enternecida y con algo de nostalgia.

-¿Quieres un pez?, le inquirió Ina, quien se había inclinado más por los perritos.

-no, ya tuve uno, recordó Emma con tristeza.

- y murió ¿no es cierto?, dijo Ina sin tacto alguno.

-mamá se deshizo de él, contestó la chica opacamente.

-oh lo siento, masculló Ina cayendo en cuenta su falta de delicadeza.

-¿y hace cuánto fue eso? Le preguntó conmoviendo más su tono.

-hace más de un año cuando me inscribí en la escuela pública. Contestó evocando esas amargas memorias, -¿vas a comprar un perrito?, Le interrogó de inmediato cambiando de tema para evitar mostrar que todavía le causaba pena y compunción recordar a su desaparecido pez.

-sí, me gustaría mucho, pero el dinero no me alcanza, le contó la otra haciendo gesto de vaciarse los bolsillos.

-no hay problema yo lo compró, afirmó la pelirroja solventada.

-No, para nada, se negó Ina rotundamente, para luego quedarse pensativa- a menos que…

Y pudo ver como se le iluminaban los verdes ojos de esa extraña y conocida forma en la que acostumbraban a destellar.

-lo adquiramos entre las dos. Concluyó resuelta y presuntuosa de sí misma.

-en mi casa, no lo permitirían, se negó Emma intentando bájala de la nube.

-pero donde yo vivo sí, afirmó la pelinegra sin sentirse afectada por el anuncio de la otra.-bueno, que no se hable más, dijo tomando a Emma por el brazo y llevándola casi a rastras a donde estaban los pequeños cachorros que aguardaban lozanamente a por ellas.

  • Digg
  • Del.icio.us
  • StumbleUpon
  • Reddit
  • RSS

0 comentarios:

Publicar un comentario