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Studio Group - Show Me Love .mp3
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14.SILENCIOSA ACTITUD

SILENCIOSA ACTITUD

Las chicas habían permanecido hasta las ocho de la noche en el centro comercial admirando y consintiendo a su nueva mascota, no les había tomado mucho tiempo decidir cual sería la favorecida, ya que las dos habían concordado al instante encontrando al diminuto cachorro de lo más simpático, era una chihuahua de pelo largo color canela, Emma la quiso desde que la vio, de hecho el animalito de solo tres meses de nacido contribuyó a que la chica se animara mas a querer tener una nueva mascota, e Ina por supuesto ya la había visto desde que entró en la tienda. La tarde se les hizo muy corta consintiendo a su perrita la cual llamaron Abby; le dieron de comer, e Ina intentó hacerla consumir pizza pero Emma se lo impidió argumentando que podría caerle mal; habían iniciado una pequeña riña por ese inconsciente motivo y no se fueron del centro comercial hasta que Abby exhausta se quedó dormida en su bolsa de llevar, la pelirroja la acarreó mientras Ina cargó su canastita de dormir.

***

Al día siguiente aguardó ansiosa por ver a Ina, pero esta vez tenía como escusa preguntarle cómo se encontraba Abby.

-se quedó dormida, le busque un lugar al lado de mi cama y parece que le gusto, le contó mostrando un poco de su radiante sonrisa blanca cuando esta le preguntó, pero luego su expresión se torno meditabunda y apagada como si algo la mortificara.

-oh que linda, contestó Emma conmovida imaginándose a la chihuahua color canela -¿puedo ir a verla hoy? Le preguntó casi suplicando.

-claro que puedes, si es nuestra, de las dos, aclaró redundantemente.- no tienes que pedir permiso; agregó con mirada solidaria, alejándose quedadamente a su lugar como ocultando algo que quería expresar.

El cuchicheo de la relación del profesor y la estudiante se había esparcido por toda la institución, con la certeza de que habían sido muchos los testigos para poder negar el hecho; el maestro no asistió a la clase, ni tampoco Tatiana, pues los dos habían sido convocados a una acalorada reunión con los padres de esta y las directivas del colegio. Todo en el salón no hacía más que comentar lo ocurrido el viernes pasado, Víctor se lamentaba por no haber podido ver la señalada escena, y hasta Felipe Florián que no le interesaba nada más que comer, no paraba de narrar a sus espectadores el hecho aunque él no lo había presenciado y solo se lo había contado el amigo de un amigo, Emma se asombró de la facilidad en que se podían exagerar las cosas, pues la historia ya rayaba en la pura perversión; ella indudablemente no haría nada para impedir la proclamarte murmuración de las que eran victimas Tatiana y el profesor; por qué lo haría, los dos personajes le resultaban indiferentes así que prefirió no hacer nada, ni en contra ni a favor, además para su fortuna nadie se había enterado de que ella también había presenciado el bochornoso incidente y rogaba para que su presencia en el hecho continúe así en el anonimato.

Comprendió que no era cierto lo que había dicho la maestra en el teatro, ya que definitivamente: lo que ocurre en el teatro, No se queda en el teatro, como lo pudieron confirmar también los estudiantes de noveno que habías sido sancionados por el desastre que formaron en ausencia de su profesora y además por haber espiado al profesor Diezgranados y a Tatiana.

Para la segunda clase no tuvieron tanta suerte al no ser librados del parcial de literatura, no se le dificultó para nada responder acertadamente a los puntos del examen, y seguro obtendría un diez como de costumbre en su asignatura preferida.

-¿Cómo te ha ido? Le cuestionó Ina al finalizar la clase.

-Bien, esos temas los tratamos la semana pasada, ¿recuerdas? Le contestó sutilmente.

-sí, los recuerdo, no con tanta claridad como tú, pero algo es algo ¿no?, inquirió la pelinegra en tono de sobrada y se quedó algo pensativa como verificando las respuestas del examen.

- Entonces, ¿puedo tener seguridad de que aprobaste? dijo Emma en tono aparentemente desconfiado, mirándola con rostro serio y los ojos algo entrecerrados evitando que se le escapara una sonrisa.-…porque si pierdes los parciales, el rector pensará que no te he adelantado nada…

-buen… alcanzó a articular Ina antes de ser interrumpida por el grandulón de Víctor Zuazo que asomó a sus espaldas acompañado por sus dos inseparables amigos Lorenzo Rivas y Leonardo Villa, ambos chicos adoptaban actitudes similares a las de Víctor intentando imitarlo en todos los aspectos de este, claro que no con muy buenos resultados pues parecían un par de clones mal hechos.

-¡Riquilla! Dijo este en tono de sorpresa digiriéndose a Emma, mientras los otros un poco más atrás, esperaban su turno de acosar. –No nos has contado que viste a Tatiana y a Diezgranados en el teatro… , continuó perspicazmente con una mirada penetrante tratando de hacerla hablar.

Aunque Emma siempre lo ignoraba y prefería hacer caso omiso a sus provocaciones guardando un inmenso silencio, esta vez decidió no quedarse callada.

-veras Víctor…, dijo sin vacilar y con tono fuerte, algo inaudito en ella ya que casi siempre dudaba y su voz terminada convertida en un hilo.

-…he aprendido que hay cosas que se quedan mejor ocultas. ¿No lo crees? Le interrogó ladeando un poco la cabeza hacia su hombro derecho fingiendo poner la mente en blanco.

El sagaz muchacho cambio totalmente su desmandada expresión, su rostro se torno tenso y aludido emprendió su retirada seguido por sus inseparables colegas que lo miraban turbadamente. Los únicos desconcertados no eran los grandulones cabezas huecas amigos de Víctor, pues Ina había puesto un rostro similar pero sin parecer tan atolondrada, era más bien una expresión de recelo que intento disimular poniéndole tema al primer “tonto” que pasó que casualmente fue Fabián, para característico descontento de Emma.

Las chicas no habían vuelto a hablar sólo hasta el final de la jornada estudiantil, en donde Emma se acercó para acompañarla a casa e ir ver a su nueva mascota Abby. Fueron caminando hasta la vivienda, sumidas en un no muy cómodo silencio que las acompaño durante todo el transcurso de la marcha, se inquietaba por saber que se le pasaba por la mente a Ina cuando callaba de esa lúgubre forma, le daban muchas ganas de preguntarle sin más que era lo que meditaba tanto, porque era obvio que la chica cavilaba sobre algo en especial, pues nunca la había visto tan pensativa. Esta vez no se topó con la amargada señora que la asustó el otro día, e Ina le explicó que seguramente Doña Marina había salido a hacer las compras, asunto que la alentó un poco recordando la desconfiada mirada de la mujer.

En el cuarto de Ina lo único que había cambiado era la nueva diminuta presencia que lo habitaba, su perrita Abby salió de su canastita batiendo su corta cola alegremente, todo permanecía igual que la última vez que había estado allí, y tuvo ganas de escrutar si ya la pelinegra había terminado el retrato de Fabián, y de paso averiguaba a que carpeta pertenecía el suyo.

-ow, mira Ina, ya te reconoce, dijo enternecida, encogiéndose en el piso para estar al alcance de su casi imperceptible mascota quien torpemente daba pequeños pasitos para conseguir a Ina. Pero esta la ignoró un poco y permitió que Emma la encontrara, se sentó en el desordenado escritorio y todo el tiempo no hizo más que mirar sin rumbo fijo, su esmerilados ojos no enfocaban nada en especial, como perdiéndose en el horizonte. Emma se empezó a sentir cada vez más disgustada con la invariable actitud de la otra chica, pero no tuvo el valor de preguntarle o sacarle las palabras como lo hubiese hecho la chica en caso de ser ella la que callase.

El abrumador silencio solo era roto por los sonoros chillidos del animalito, que producía un gracioso ruido al intentar ladrar. Un poco harta de la actitud de Ina, después de haberle dado de comer a Abby, se había marchado, y la otra chica a duras penas le había contestado el adiós.

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