Play

Studio Group - Show Me Love .mp3
Found at bee mp3 search engine

17.FRAGMENTANDO VÍNCULOS

FRAGMENTANDO VÍNCULOS

Había comido por decencia, la verdad no le pasaba bocado, sin embargo la afligida mujer ni siquiera había notado su falta de apetito, la señora parecía vivir en otro mundo, Ina pensaba que tal vez se sentiría mejor así; viviendo de los recuerdos de los seres que perdió, pero ella por su parte ni de eso podría sustentarse, pues esas personas no se merecían su cariño ni siquiera su constante recuerdo.

En su cuarto Abby su chihuahua canela aguardaba por ella, la saludo con pequeños ladridos de alegría y le lamió las manos con su diminuta lengua causándole un cosquilleo que la hizo reír pero reír lo último que quería. Se desplomó sobre el cobertor de conejitos saltarines mientras la contenta perrita no perdía las esperanzas de que juegue un rato con ella y se quedó aguardando al pie de la cama. Quedó tendida boca abajo con un brazo descolgando en el borde del lecho y con la punta de sus dedos podía rozar los enloses del piso en donde seguía Abby esta vez mordiendo con sus afilados caninos la mano suspendida.

Su maletín Azul marino colgaba del espaldar de la silla del escritorio recordándole que debía copiar las ultimas clases de literatura del cuaderno de Emma que se encontraba guardado en dentro, tendría que devolverle sus apuntes, pero cómo se preguntó pensando en el incomodo día de mañana cuando se encontrase de nuevo con ella, era seguro que la pelirroja no le dirigiría la palabra y aunque le lastimara ella tampoco lo haría, se llenó de un gran pesar al pensar en que su amistad se había roto pero sin embargo no se arrepintió de lo que había hecho.

-Emma, dijo en un susurro poco audible que ni ella percibo fuera, pero en su mente ese nombre sí que se escuchaba y mucho. La primera vez que lo oyó fue de boca del profesor de Ciencias pasando la asistencia de clase, después ese mismo día se había reunido con ella para terminar de copiar los apuntes y le pidió que le confirmara su nombre solo para tener seguridad de que era el correcto y lo era: Emma, la linda pelirroja, con su redondita cara de mejillas rosadas con la cual si se propusiera podría hacer que cualquiera enloquezca bajo sus encantos. Con esa tímida mirada que evadía la mayor parte del tiempo para ocultar quien sabe que secretos, se notaba que sabía callar muy bien las cosas, eso la hacía desesperar un poco ya que ella jamás había podido ocultar algo, pero la manera en que Emma enmudecía era tan especial que no podía negar que a veces hasta le agradaba forzarla a hablar o incluso adivinarle sus pensamientos.

Como el día en que sorprendida le descubrió las intensas cicatrices, en ese momento si que había enmudecido, puso un rostro horrorizado, más aterrado que hace unas horas en el laboratorio de química cuando torpemente había tirado esa cantidad de recipientes. Sus recuerdos fueron interrumpidos por una constante punzada en su brazo que le tiraba de la piel causándole un fastidioso hormigueo, poniéndolo a la vista pudo ver que en la parte superior del brazo que oscilaba bajo la cama tenía una pequeña tajadura adornada con rastros de sangre seca a su alrededor. –umm, otra para la colección afirmó resignada y sin darle importancia retornó a sus evocaciones.

…Cuando iniciaron su amistad en la cafetería y ella abruptamente le había comentado que Oscar Urdaneta no dejaba de mirarla, aceptaba que había sido un poco torpe de su parte lanzar afirmaciones de ese tipo pero la verdad no encontraba tema de que hablar así que comento lo primero que vio y casualmente el miramiento del chico se presto para su comentario; luego se había atrevido a preguntar un poco más un vez que la había hecho sonrojar y tenía que admitir que espero que así ocurriera, comentó sobre el Audi aparentando poco interés, pero en realidad lo que quería era saber era si sus sospechas eran ciertas y la chica tenía un amante millonario pero claro ella no le diría y le cambio de tema de inmediato, después se enteró de que la adinerada era ella y el auto por supuesto también era suyo, se había sentido avergonzada de haber pensado esas cosas de la íntegra pelirroja, jamás le confesaría que tuvo tan malos pensamientos de ella.

Volvieron a su mente recuerdos más recientes, la obra de teatro …lo bien que la habían pasado allí, los momentos tras la puerta en el laboratorio… esa tórrida proximidad, la desenfrenada carrera por el corredor, y luego el beso…

Aunque había pensado mucho en Emma, eso no lo había planeado, no en ese momento, no en ese lugar, pero ahora que lo había experimentado no fue lo que alguna vez pudo imaginar, seguramente porque en sus quimeras Emma le correspondía y en la realidad no lo había hecho. Sus labios entreabiertos por la agitación del correteo, se veía tan hermosa, tan ingenua no pudo soportarlo era algo que debía hacer y sin recapacitar en sus extrañas inclinaciones se le acercó dócilmente, solo quería que ella percibiera cuanto la quería, no pensó en nada más, en nada, solo en ella, la necesitaba, y creyó que ella también, su mirada marrón la hipnotizaba, y por primera vez fueron sus ojos los que evitaron su mirada cerrándose, fue instintivo, sus labios no conocían muy bien lo que debían hacer así que se pegaron a los suyos intentándole transmitir un poco de todo lo que sentía, no se arrepintió ni por un segundo de lo que había hecho, tenía que hacerlo, Emma parecía haberlo consentido, pero luego su huida y el anillo… como lo arrojó, eso le había dolido y mucho, ahora si en la soledad de su habitación lo podía admitir.

Con encono examinó entre sus ropas la arruinada sortija, esa que la pelirroja sin ningún reparo ni consideración le había tirado en el húmedo adoquinado del corredor, la chica no quería nada con ella, ese era el mensaje que le dejó con tal acto, así que por qué guardaría algo de ella, se preguntó a sí misma sintiéndose estúpida, y con la misma destemplanza que se había arrojado a la cama se paró de allí, fue al escritorio y rebuscó entre sus carpetas un folder rosa que conocía muy bien pues había estado observando su contenido muchas veces por tardes enteras. Abby ya se había dado por vencida ya que su dueña no mostró el más mínimo ánimo de jugar con ella y estaba ahora en su cesto de dormir entreteniéndose un poco con su cola. Lo halló justo debajo de la carpeta de “Los Tristes” en donde culposamente lo había ocultado la última vez que lo vio, la carpeta estaba etiquetada con un título que decía: Los Beatíficos (Plácidos, serenos, Cándidos, Que hace bienaventurado a alguien) en donde casualmente solo se podía encontrar la imagen de Emma.

Dejando la carpeta vacía en el escritorio volvió a la cama con la ilustración en la mano observándola con devoción, era como verla en realidad; con sus ojos castaño claro con encurvadas pestañas, su pequeña nariz en coordinada sucesión con su boca color rosa que contrastaba con el rubor de sus mejillas, todos esos bellos rasgos que complementaban ese rosadito rostro de expresión candorosa e inocente, ahora las cosas con ella…todo cambió, ella la había rechazado, se mortificó recordando la última imagen que guardó en donde la chica daba grandes zancadas alejándose lo más posible de ella. Aunque ya había contemplado la posibilidad de que tendría esa reacción se alentaba recordando el día en que le había hecho una especie de reclamo por encontrarse hablando con Fabián, en el tono en que se lo dijo parecía que por primera vez no pudo tragarse lo que sentía en ese momento y ella lo había percibido, Emma estaba enojada e indignada, eso la hizo aventurar a pensar que la pelirroja la estaba celando.

Todo lo que expresaba, era tan amable cada palabra que salía de sus labios tan pulcra y bien pensada, Cuando se ponía nerviosa, se sonrojaba irremediablemente y también tartamudeaba un poco o hasta olvidaba lo que estaba hablando. De repente había dejado toda la frustración que sentía y se encontraba sonriendo con ternura frente a su dibujo, después súbitamente volvió a ella el momento en que vio caer la sortija al suelo, por qué, por qué lo había hecho, hubiera preferido mil veces que la hubiera apartado lejos con sus manos, que le propinase una bofetada, que se hubiera limpiado los labios, todo, cualquier cosa menos eso, arrojar la sortija que había comprado con el dinero obtenido en sus últimas apuestas de orfanato, aunque pareciera estúpido e infantil para ella tenía sentido y le ofendía en lo más profundo lo que Emma le había hecho. Y llena de cólera, sus manos se afianzaron en un extremo del papel tirando lentamente de él hasta dejarlo desgarrado por la mitad.

  • Digg
  • Del.icio.us
  • StumbleUpon
  • Reddit
  • RSS

2 comentarios:

♀♥Pukiimiizha♥♀ dijo...

ToT T_____________________________________________T
eso es muy triste :'(

Annshine dijo...

oh si u.u, very Sad pobre Inita bella ;_;
pero a que es linda la historia verdad? XD

Publicar un comentario