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18.CONFUSIÓN

CONFUSIÓN

Llegó temprano al colegio, no había estudiado nada la tarde anterior y lo más probable era que perdiera la prueba sin embargo como último intento sacó sus apuntes y comenzó a repasarlos pretendiendo grabarlos en su memoria. Le resulto casi imposible, Emma ocupaba todos sus pensamientos, nunca había pensado en ella de forma tan obsesiva, antes solo le parecía una chica linda y eso era todo, pero desde la tarde del castigo en el teatro y el fin de semana en centro comercial, algo comenzó a creer, no sabía lo que era pero “eso” la hacía recurrir con más frecuencia a ver asiduamente el dibujo en la carpeta rosa.

Y que pasaba que la pelirroja no llegaba, acaso no volvería más por lo ocurrido el día anterior, se atormentó; No, Emma no se podía retirar del colegio, prefería mil veces que se ignoren, que no se hablen, que se odien, todo menos no volverla a ver. Para su tranquilidad la joven al fin llegó, casi entro al mismo tiempo que Zuazo, parecía que hasta habían llegado juntos, -no Ina, no pienses idioteces, no otra vez, se reprendió mentalmente. Además si ella quería andar con Zuazo era su problema, no podía hacer nada al respecto.

Ella la examinó con la mirada oculta, lo pudo notar, pero ella prefirió no voltearla a ver más en toda la clase y siguió estudiando para el examen. Le resultó muy difícil evitarlo pero lo logró con mucho esfuerzo.

***

No durmió nada, pues toda la noche estuvo pensando en todo lo acontecido, esa necia voz atormentándola todo el tiempo, no debió haber ocurrido, pero sucedió y ya nada lo podría cambiar,- Emma que te pasa, es una chica, eso no puede ser, con ese argumento se sermoneó todo el tiempo transcurrido desde que dejó a Ina en el corredor, pero por qué lo había permitido…conocía muy bien la respuesta, siempre la supo: era lo que quería. Pero eso no podría ser, que dirían sus padres, la matarían, la mandaría al sicólogo, no algo peor a un internado, al manicomio tal vez donde no pueda ver a nadie, ni a Ina, a ella especialmente, no soportaría dejar de verla, recordó amargamente el día en que había faltado a clases, fue como una eternidad, no podía entonces concebir la idea de no verla en un tiempo más prolongado que eso, descartando el fin de semana donde se cumplían dos eternos días.

Y ahora para colmo había perdido su sortija de mariposa, solo se había percatado de eso cuando meditaba en las horas de la madrugada, sintió un enorme vacío en su estomago al enterarse de su perdida, la buscó por todo la habitación, y luego pasó a recorrer toda la casa, cuando finalizó el recorrido se encontraba en la alberca y era evidente que la argolla no estaría por esos lugares que casi nunca visitaba, para cuando finalizó la búsqueda ya había amanecido y no dudo en ir a recomendarle a todo el personal de la casa su perdida, hasta les preguntó a sus padres cuando se los topó a la salida.

Arribó a tiempo al colegio, pero antes de ir a su clase fue al laboratorio con la esperanza de localizar allí su preciada sortija, pudo ver que dentro estaba el rector y los coordinadores haciendo el reporte de daños ocasionado el día anterior, la culpa no le permitió entrar pues no podría volver a la “escena del crimen”, así que se condujo por el pasillo de los salones de primer año, los recuerdos la mortificaron durante todo el recorrido pero valió algo la pena ya que en la canal del desvió del agua pudo hallar parte de su sortija: la piedrita azul de la incrustación, la había perdido, la lluvia se la acarreó. Desilusionada tomó la incrustación y emprendió camino al aula de clase, topándose en las escaleras con Víctor, el chico no le había dicho ni una sola palabra y cuando la percibió bajo la mirada ocultándose de ella, al parecer él no era tan valiente cuando no estaba con sus amigotes.

Dentro estaba Ina junto a la ventana como siempre, había desviado su lúcida mirada evitándola, justo en ese momento tuvo la certeza de que no había sido un sueño. Desde ayer las cosas habían cambiado y mucho, ya no serian igual nunca más, no después de lo que había ocurrido.

***

El examen había dado comienzo hace veinte minutos atrás y ella no había dado ni una respuesta, no entendía nada de lo que se le cuestionaba en el test; de vez en cuando ( dos veces por minuto) volteaba a mirar a la pelinegra, quien al principio parecía concentrada en el examen, luego se había tornado ensimismada y empezó a atornillarse el borrador del lápiz en la mejilla con brusquedad como obligándose a recordar respuestas que no tenia, para después darse por vencida y empezar a abrir con maña su maleta azul marino para echar más de un vistazo al cuaderno que escondía abierto dentro de esta, pero eso tampoco parecía darle mucho resultado ya que le era muy difícil cambiar las páginas de la libreta entre la apretujada mochila.

Al acabarse el tiempo Emma había concluido con unas mediocres respuestas que hacían que se desconociera a sí misma, pero al no tener ni la más mínima idea de que responder entregó la prueba tal y como estaba. A Ina igualmente no parecía haberle ido muy bien ya que estaba algo mal encarda cuando la maestra le arrebato de las manos la hoja en la cual pretendía seguir copiando aunque el plazo ya había finalizado. Segundos después se puso de pie y se fue acercando como siempre lo hacía entre el termino de clase para comentar algo, iba a hablarle, charlarían de nuevo como si nada, todo su cuerpo se tensiono, parecía que se paralizaba con cada paso que Ina daba, pero para su estupor la muchacha no se detuvo donde ella y en cambio paso de largo por su lado sin voltearla a mirar, fue como si le callera un balde de agua fría helando todo en su interior, y lo peor era que la pelinegra había ido donde Fabián, para Emma esos instantes fueron una eternidad, le pareció que estuvieron platicando por horas enteras aunque solo fue el transcurso del cambio de clase.

Sabía bien que las cosas iban a cambiar, de eso podía tener certeza, entonces porque había guardado una esperanza de que todo siga igual si ya era imposible, desde que los labios de Ina tocaron los suyos una gran brecha las separó; ella tenía toda la culpa, permitió que sucediera y luego se había largado dejándola sola, pero pensar en Ina de esa manera, oh había sido tan obvia que ella se enteró de sus sentimientos por eso la besó, Ina sentía lo mismo, era eso lo que la había estado oprimiendo con ese comportamiento tan silencioso el día anterior al contacto.

Se armó de valor lo mínimo que podría hacerle seria ignorarla, lo máximo prefirió no establecerlo. Caminó hacia ella se encontraba sentada sola en una banca del colegio, lucia distraída, tenia los brazos cruzados y se había recogido el cabello en una especie de copete utilizando un pequeño gancho que no era muy adecuado ya que se veía forzado a sostener en contra de la gravedad todo el rizado pelo de la chica que cuando la vio aproximarse cambió de colores, del rosado al verde y viceversa hasta palidecer.

-hola. Dijo la Ina sin esperanzas de obtener respuesta.-vine a entregarte tu cuaderno, gracias. Agregó sin darle tiempo a que dijese algo.

-bueno, dijo Emma y le recibió los apuntes evitando a toda costa mirarla a la cara, sus ojos sólo llegaban hasta su cuello donde finalizaba su tinturado cabello que cubría la cicatriz de la chica. Ina no dijo nada más y permaneció allí durante unos incómodos segundos de silencio, Emma vio que en el brazo izquierdo de la chica había una cortada cicatrizando, -¿qué le ha pasado? Se preguntó preocupada, ¿cómo se corto?, mil imágenes se le revolvieron en la cabeza, todas eran puros disparates que concordaban en una idea en común, Ina se había auto motilado, sería posible que ella haya sido la causante de eso, más sentimientos de culpa la invadieron. Y mientras hacía conjeturas Ina empezó a marcharse del lugar.

-¡Ina! La llamó en un grito desesperado que al parecer varias personas que pasaban disfrutando la hora del receso la habían podido escuchar también. Ina dio la vuelta debatida en si reír o no de semejante cómica indiscreción.

-¿co-como esta Abby?, dijo ruborizada, aunque no fue por eso el llamamiento había dicho lo primero que se le ocurrió, y si hubiese sabido lo que vendría después, mejor no habría dicho nada dejándola marchar como ya lo estaba haciendo.

-Bien, si quieres puedes ir por ella. Le afirmó la otra con impavidez.

-oh, ¿ya no te dejaran tenerla más?, Inquirió Emma en tono afligido.

-sí, pero si tú la quieres no hay problema, además tu pagaste mas por ella. Le contestó la pelinegra reciamente.

-no, ya sabes que mi mamá no lo permite. Expuso la otra ofendida.-¿podrías seguirla cuidando?, Se aventuró a indagarle temiendo un poco por lo que le pueda contestar.

-Te la voy a pagar. Aseveró Ina con creciente hostilidad.

-No, no es necesario, expresó Emma más afrentada aun.

-¿vas a ir a verla?, Indagó la otra chica renunciando todo dejo de contrariedad y guardando la esperanza de obtener una respuesta positiva.

Emma no lo podía creer, Ina le estaba diciendo que fuera a ver a Abby, acaso pretendía que su amistad continuara como si nada, quizá Ina no había sentido lo mismo que ella, tal vez para ella no fue nada lo que había provocado. Como era posible que primero la bese, luego la trate mal y después aspire que vaya a su casa; Ina estaba perdiendo la cordura, o eso era lo que figuraba con su bipolar comportamiento. Así que resuelta tomó aire en una pequeña bocanada y sus palabras salieron intentando parecer lo más neutral posible, sin darle ningún tono o acento, para suavizar la respuesta.-lo mejor es que no. Concluyó finalmente.

-Claro, contestó Ina en tono decepcionado, definitivamente esa no era la respuesta que había anhelado obtener y sin decir más se alejó de lugar.

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