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Studio Group - Show Me Love .mp3
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3.CASTIGO

CASTIGO

-¿Señorita Alberdi?

-¿sí , respondió Emma un poco contrariada, mientras guardaba sus apuntes.

- diríjase a la rectoría a reportar su llegada tarde.- dijo la señorita Agra con mirada de superioridad.

Salió sin decir nada más, pero no sin antes dirigir una última mirada a la chica nueva que a diferencia de los demás que salían como caballos desbocados al receso, ella permanecía casi inmóvil en su asiento.

Diez minutos después Emma subía otra vez las escaleras de la segunda planta de regreso a su salón. El receso no había terminado aún, y el ruido de los estudiantes la mareaban ligeramente; si no hubiera retrasado su llegada a clases, habitualmente en el descanso iba a la cafetería a pretender comer algo, sintió un alivio de no ir allí ese día, pues no era cómodo sentarse en una mesa desolada en la que ella era su único miembro aunque tenía espacio para tres personas más.

En la rectoría se pudo dar cuenta que no había sido la única reportada por llegar tarde, allí estaban seis estudiantes mas recibiendo su correctivo, tres de ellos eran pequeños niños seguramente de sexto grado, ya que el rector no paraba de decirles que tan pronto y ya empezando con malos ejemplos para sus compañeros, se encontraban también dos chicos de cómplices y picarones rostros; uno rubio y el otro moreno de unos quince años aproximadamente, también se encontraba una muchacha de unos trece que a diferencia de los chicos que parecía que visitaban muy a menudo la dirección, ella estaba sobrecogida por su reporte y gimoteaba consternadamente.

Los niños fueron mandados a recoger la basura arrojada en los pisos de colegio durante toda la semana, la chica lloriquiante fue enviada a la biblioteca a organizar inventarios y los jóvenes pillos recibieron su primera suspensión después de haber llegado tarde más de tres veces, sin embargo esto más que estremecerles pareció que les alegró. Cuando fue el turno de Emma para recibir su sanción ingresó a la ya vacía rectoría su compañero de clases Fabián Lorca con su abundante cabello y su indumentaria “Dark”; aunque llevara uniforme. Él también tenía cara de que conocía muy bien la rectoría, y por lo visto no se equivocó en esta suposición ya que la secretaria antes que nada corrió a buscar en el botiquín de primeros auxilios, aunque ella no notó que Fabián se encontrase herido.

Lo que la secretaria sacó del pequeño armario no fue precisamente algo que debería estar allí, tomó un potito lleno de líquido rosa y unas torundas de algodón que ofreció a Fabián refunfuñando disimuladamente. El muchacho abrió el bote de liquido rosado y embadurno una torunda de este, para luego torpe y lastimeramente comenzar a aplicar la bolita de algodón empapada en sus uñas, lavando el barniz negro que tenía en ellas.

“El castigo” de Emma por haber llegado tarde consistía en prestarle los apuntes de todas las clases a la nueva estudiante del curso, y no solo eso, tenía también que darle todas las explicaciones de los temas que habían visto en las materias de las tres semanas que la joven de se había perdido de inicio de año escolar.

Emma tenia vergüenza y temor de hablar con la chica nueva, hace tiempo que no hablaba con alguien de las escuela, exceptuando a los profesores en la participación en clase, estaba muy ansiosa, no tenía idea como le hablaría a la chica, que le diría… y si ella la ignoraba o si es peor, la insultaba!

-seguro que ya no está en el salón, se reconfortó con la idea e irrumpió en el aula dándose cuenta que la chica no se había movido de su lugar; mas ni siquiera se enteró que alguien había entrado, su mirada seguía perdida viendo caer la lluvia y sus oídos saturados de la música a todo volumen que reproducían sus audífonos.

Emma se armó de valor y se dirigió hacia ella; -hola, le dijo, la chica alzó la mirada y se apartó los audífonos de las orejas dejándolos caer en su cuello llevándose consigo el gorro del suéter que descanso en su espalda permitiendo ver por completo su angelical rostro con pelo negro corto un tanto alborotado.- ¿Si?-dijo ella con voz fuerte que retumbó en el solitario salón.

-eh… ¿Georgina Dehesa? - articuló Emma interrogante.

- sí, soy yo, Ina- dijo la chica haciendo énfasis en la última palabra.

Emma sonrió ligeramente comprendiendo que a la chica no le gustaba mucho su nombre y prefería que la llamaran Ina- luego le continuó diciendo, -yo tengo que adelantarte de las clases que hemos visto las semanas anteriores

-ah, sí claro-respondió la nueva plenamente.

-aquí está el horario, le indicó Emma, pasándole una pequeña hoja horizontal que le había dado la secretaria de rectoría minutos antes.

–ah bueno, expresó Ina, recibiendo agradecida la hoja.

– ahora hay que ir al laboratorio de química, masculló Emma tensamente. Y de inmediato vio como Ina se paró del asiento dirigiéndose hacia la puerta.

–parece amable, pensó Emma, recordando todos los miedos que la habían mortificado hace unos minutos, no pudo evitar sentirse estúpida.

–¿vienes? Preguntó la chica nueva parada en la puerta. Emma reaccionó sonrojándose un poco y acudió apresuradamente a reunirse con ella.

** *

Las clases pasaron rápidamente en el aula de 11-3, y los estudiantes como de costumbre corrieron a amotinarse en la salida del colegio, en el recinto vacio solo permanecieron dos chicas una de cabello negro y la otra de cabello rojizo.

Esta vez fue Ina la que se acercó –hola.

–hola, respondió Emma un tanto nerviosa.

-¿me prestas tus apuntes? –sí, dijo Emma ruborizándose, y sin mirar a Ina le entregó los cuadernos del día, ella los recibió dando gracias con una sonrisa y empezó su retirada.

-¡espera! , la detuvo la pelirroja con una enérgica voz que ella misma desconoció, la muchacha paró en seco y volteó a mirar interrogante.

-te- tenemos que reunirnos, -se justificó Emma con un hilo de voz. -para explicarte las clases… y eso… -agregó.

–ah sí, claro, ¿cuándo?- preguntó rápidamente.

–mañana, le dijo más como preguntando que afirmando.

–listo,¿ en tu casa después de clase?, propuso la otra.

–¡no! –dijo Emma retornando a expresarse enérgicamente

-mejor aquí, ¿te parece?- preguntó evitando mirar a la peli negra.

- está bien, como quieras. Entonces nos vemos.

–bueno, alcanzó a articular Emma antes de que Ina saliera estrellando su bolso contra los pupitres de la prisa que llevaba.

Se tomó un tiempo más el recinto para asimilar lo sucedido, y durante el camino a casa especuló en que si Ina se habría ofendido por haberse negado a encontrarse en su casa para ver las clases, pero se dio cuenta que la chica parecía haber llevado algo de afán para darse cuenta de su reacción,-¿a donde iría con tanta diligencia?, se preguntó constantemente durante el resto del camino.

Cuando llegó a su casa una hora después; tomó un baño y mientras se vestía vio su rostro blanco palidecer en el reflejo de su espejo. Era una chica guapa, sus ojos eran color marrón claro aunque su mirada era perdida y austera, con pestañas encurvadas y cejas profusas, al igual que su cabello rizado castaño rojizo natural heredado de su padre, su rostro redondeado como el de su madre y su nariz pequeña y simétrica con su boca de labios color rosa, un lindo rostro que cualquier chica de diecisiete años anhelaría tener. Pudo observar que en las últimas semanas había perdido unos cuantos kilogramos de peso debido a su falta de apetito, pues sus costillas se marcaban en sus costados, una vista que no fue de su agrado.

Fue a su cama, mas no podía conciliar el sueño, daba vueltas y vueltas entre las cobijas y de pronto sin querer ya se encontraba pensando en Ina de nuevo, -Georgina Dehesa, era su nombre, Ina como prefería que la llamaran; era casi de su misma estatura, más delgada tal vez, con un rostro de ángel, pensó intentando reunir sus recuerdos recientemente almacenados…-¿por qué no dejó de pensar en ella?, se preguntó y lentamente sus ojos empezaron a parpadear hasta quedar cerrados en un recóndito sueño.

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