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5.MARIPOSA DE INVIERNO

MARIPOSA DE INVIERNO

Los días de la semana que restaban transcurrieron rápidos y sin novedades, Emma no podía ya ocultar el sentimiento de felicidad que la embargaba, especialmente cuando acudía a reunirse con Ina, Ina había resultado una gran aprendiz, pues asimilaba muy bien todo lo que le explicaba, aunque no hablaron cosas distintas al repaso de las clases, se notaba que las dos se agradaban mutuamente.

-hola, la saludo Ina en la cafetería el día del comienzo de la semana.- ¿te molesta si me siento aquí?, expresó antes de que Emma pudiera responder a su saludo.

- no por supuesto que no, dijo ella esforzándose por ocultar su entusiasmo.

-okey, es que acabo de ser incorporada a la matricula, ya sabes…, repuso Ina encogiéndose de hombros.

- Ahm, se limitó a decir la pelirroja; esa era la razón por la cual Ina no había ido a comer al refectorio en su primera semana de clases; todavía no la habían vinculado a la registro de estudiantes.

-oye, sabes que ese chico no deja de mirarte, le anunció Ina señalando con la mirada a un chico delgado y paliducho que las observa lelamente desde la mesa siguiente donde se encontraba con otros chicos más pequeños que él.

-es Oscar Urdaneta. Indicó Emma enrojeciéndose un poco, -a veces hacemos la tarea en grupo, se justificó.

-tú eras la chica del Audi, ¿cierto?- le dijo vagamente, y Emma se sorprendió con la facilidad en que cambiaba de tema, y había llegado a ese en especial, el auto.

-si, soy yo. Respondió decidida.

-ah, eso pensé, lindo auto, comentó

-gracias, respondió forzadamente.

-¿Qué música escuchas? Decidió preguntarle antes de que empezara a interrogarle el por qué el auto la dejaba metros antes de llegar al colegio, pues no quería que Ina se enterara de lo patética que era al querer ocultar lo mas que pudiera que era una chica adinerada.

-es Calotes Mach, los has escuchado? Le planteó entusiasmada

-no- se limitó a responder la otra

-pues si quieres te paso algunas canciones.

-si claro, dijo sacando su móvil del bolsillo más pequeño de su maleta purpura para transferir la música. Y de nuevo Ina volvió a lanzar dudas al aire.

-¿ no tienes muchos amigos verdad?, preguntó mirando alrededor de Emma como si buscara algo invisible.

-no, reconoció esta tranquilamente,- pero tu tampoco verdad?- replicó repitiendo el ademan de buscar seres impalpables que había hecho la otra chica.

Esto ocasionó que Ina mostrara sus dientes en una amplia sonrisa, Emma pudo ver unas lindas perlas blancas casi perfectamente ordenadas, donde sobresalían un par de colmillos perfectos, y tuvo la loca idea de que Ina podría ser un vampiro.

-veras…, dijo Ina evaluando sus cortas uñas, deslizando dócilmente la mirada. Haciendo que Emma despertara de sus fantasías.-…a veces no le agrado mucho a las personas, continuó diciendo.

-¿por qué?, preguntó Emma inmediatamente, tratando de decirle silenciosamente –a mi me agradas, pero imaginó que Ina pensaría que en realidad no lo decía sinceramente, tal vez debería esperar más tiempo para expresarle eso.

Pero no entendía el por qué decía que no le agradaba a las demás personas, está bien comprendía que la chica daba un poco de miedo al principio, pero era tan simpática una vez la conocías, tan descomplicada, tan madura para su edad, ¿Cuántos años tendría?, hasta quizás era menor que ella y sin embargo era la jovencita más centrada que jamás haya visto.

-intento suicidarse, gritó una vocecita dentro de su cabeza.-sí, lo hizo por un chico recordó Emma

-quizá era su novio, conjeturó, y al suponer esto sintió como una fuerte punzada oprimía su pecho.

Y de repente la voz de Ina resurgió

-no lo sé, soy una chica extraña, eso siempre lo he sabido, no me importa mucho lo que piensen, la verdad, concluyó.

Emma expresó una sonrisa turbada y fue incapaz de proferir palabra alguna, inmediatamente comenzó a comer en silencio.

***

Después de las clases se encontraron como cada día últimamente, solo hablaron de literatura, las figuras retoricas y el posmodernismo saturaban sus cerebros sin piedad. A la salida, la lluvia empezó a abatir lenta y suavemente, acariciando los pulcros rostros de las dos jóvenes, lo que ocasionó que buscaran refugio bajo el techo de los solitarios pacillos de la institución, en donde continuaron su andar rumbo a la salida. Emma decidió romper el silencio, investigándole a Ina una duda que la había asaltado en el período del receso.

-¿cuántos años tienes?, le indagó mientras pasaban por los vacios salones de sexto grado.

-voy a cumplir diecisiete en dos meses. – afirmó la muchacha con tono soñador, Emma pudo captar un dejo de inocencia en sus angelicales facciones humedecidas con pequeñas gotitas de agua que se funcionaban en una perdurable unión con su níveos poros.

-y tú?

-…yo no, dijo Emma casi en un susurro. -yo qué? Recapacitó aturdida, sacudiendo la cabeza, pues se encontraba embelesada reparándola que ya había olvidado de que hablaban.

Ina rio por lo bajo al ver la cara de pasmada que traía la otra chica.

-¿Qué. Cuantos. Años. Tienes? Puntualizó, para que captara su pregunta.

-Ah, dijo Emma despabilándose y parpadeando repetidamente, -cumplí diecisiete el martes,-afirmó con quietud.

-¿este martes?, le preguntó boquiabierta.

-si este martes, aseguró la chica llanamente, recordando con lastima a sus olvidadizos padres.

- oh,- se pronunció Ina con asombro.- ¡feliz cumpleaños! Se aventuró a decir, -…. Aunque atrasado, agregó un tanto decepcionada.

-gracias, respondió Emma con una sonrisa sinceramente retribuida.

-oye creo que tengo algo para ti, le dijo armoniosamente como si se hubiera encendido una bombilla dentro de su cabeza , y se inclinó de inmediato a buscar dentro de su maleta.

-oh, no es necesario que me des nada, decía Emma mientras Ina entusiasmada la ignoraba por completo y rebuscaba en su maleta azul marino.

-mira, aquí esta, toma- dijo la chica con un brillante destello en sus beldades ojos verdes, extendiendo su brazo izquierdo para ofrecer una pequeña cajita azul celeste que se posaba en la palma de su delgada mano. Emma entre sorprendida, tímida y curiosa tomó la cajita lentamente no sin dejar de decir que no era necesario. Cuando la tuvo entre sus manos miró a Ina, la cual tenía una alegre expresión esperando a que abriera el pequeño cajoncito. Extrañada, empezó a abrirla medrosamente, dentro encontró la figura de una preciosa mariposa en cuyas alas tenia incrustaciones de piedra de color cian destellando hermosamente sujeta a un brillante aro plateado.

-oh que lindo, alcanzó a articular, sacando la sortija y posándola en su dedo anular izquierdo y dando gracias.

-de nada, contestó Ina complacida. - lo compré justo el martes, lo vi y decidí llevarlo, agregó risueña.

-pero es tuyo, yo no, balbuceaba Emma siendo interrumpida por las gesticulaciones de Ina.

-no, nada de eso, te queda mejor a ti, además yo no lo he usado, es perfecto para ti. Decía esta arrepintiéndose de sus afirmaciones anteriores.

Finalmente Emma fue convencida de quedarse con la argolla e instantes después se toparon con la salida, la cual atravesaron justo en el instante en que la lluvia ceso, Emma no podía dejar de mirar el anillo, era hermoso, nunca nadie le había regalado algo tan simple y tan valioso a la vez, ni siquiera sus padres con todo el dinero que tenían.

-¿vives lejos de aquí?, le preguntó Ina deliberadamente.

- si a una hora, respondió la chica que todavía miraba su regalo.

-porque tu padre ya vino por ti, le dijo mostrándole con la mirada el lúcido Audi A3 que esperaba en la esquina.

-oh, no, él no es mi padre, es el conductor.- dijo Emma un tanto ruborizada.

- ah disculpa, expresó Ina incomodada.- bueno, entonces nos vemos, dijo la chica pelinegra y girándose empezó a caminar en sentido opuesto a donde estaba el Audi.

-¡oye!, le dijo Emma casi gritando.

-¿qué no vives por este lado?, le inquirió señalando la parte izquierda al final de la calle.

-ah sí, pero es que no voy para allá, tengo que ir a trabajar y ya voy tarde, adiós. Dijo la chica alejándose rápidamente sin mirar atrás.

Emma solo tuvo oportunidad de dedicarle una mueca disfrazada de sonrisa y vio como se alejaba a toda prisa por la banqueta. Consecutivamente se dirigió a su vistoso auto arrastrando sus pies en el asfalto, Sus ojos cayeron entristecidos y en el descenso su mirada captó una mariposa azul que brillaba en su mano izquierda, y un sentimiento desconocido la embargo.

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1 comentarios:

♀♥Pukiimiizha♥♀ dijo...

el primer regalo *O* ya me imagino el anillo con la mariposa azul *O*

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