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9.VOZ DE ÁNGEL

VOZ DE ÁNGEL

Se sintió un poco mal por haberle inventado tretas al rector para que le dijese lo que quería saber, sin embargo el haber conseguido lo que pretendió reducía la pena significativamente. Caminó un momento, por la amplia habitación, meditando sobre que lo iba a decir, decidida se tumbó en la cama y alargándose estiró su brazo derecho para alcanzar el teléfono que reposaba en el buró, cuando lo consiguió, tomó el papel donde le fue anotado el número, y antes de que le diera tiempo de arrepentirse lo digitó.

Aguardó un momento, el tono de la línea empezó a sonar, -que digo, que digo….repetía en voz baja mientras se acuclillaba en el somier.

-bu-buenas tardes, dijo tornadiza cuando le respondieron, no estaba segura de estar haciendo lo correcto, pero ya no había vuelta atrás.

-¿se encuentra Ina? , preguntó algo afrentada con esa inocente voz que acostumbraba poner obteniendo una respuesta no muy positiva.

-ah ¿no?, bueno… gracias. Dijo de inmediato, con grandes deseos de colgar arrojando el teléfono lo más lejos posible, pero conteniendo sus impulsos prosiguió con la llamada educadamente.

-umm, si, Emma Alberdi.

-Gracias

Oprimió el botón de cortar, y posó calmadamente el teléfono a un lado de su pierna derecha

- tanta persuasión para nada, pensó, recordando lo que le había dicho al rector para obtener el numero de Ina, le había argumentado que Tenia, que Debía estrictamente cumplir con el correctivo impuesto por él el día en que ella había llegado tarde, pues ahora era su obligación impartir las clases que la chica nueva se había perdido por su tardío ingresó, y no suficiente con esto le agregó que a la estudiante no le iba muy bien en matemáticas y era de suma importancia llamarla para aunque sea dictarle los apuntes. Se había sentido tan mentirosa, tan farsante pero extrañamente no se arrepintió.

-¿por qué diablos dije quien la llamaba?, se lamentó luego derrumbándose en su cama analizando lo dicho anteriormente. La chica no estaba, ¿dónde estaría? - y sí se mando a negar, se atormentó con la idea sembrándola en sus pensamientos y asaltándola constantemente el resto del día.

No, no pudo haberse mandado a negar, seguía con su tormento, ella no era así, Ina no le haría eso por mas enoja da que estuviese, pero ¿dónde estaba entonces?, y la respuesta a esta pregunta le llegó de inmediato, con dos iniciales F.L: Fabián Lorca, se le revolvió el estomago tan sólo con la idea, claro, era lógico, por qué no lo pensó antes, él la había estado esperando para reunirse… pero después se había ido al teatro, acaso se encontrarían en el teatro o fue un cambio de planes ante la ausencia de Ina –porque… ¿qué tendrían que hacer Ina y Fabián en el teatro?.

Desparramada de forma horizontal en su cama, consideró una y otra vez todo lo que Ina y Fabián pudieron haber estado haciendo en el teatro, mientras sus marrones ojos se enfocaban en el blanco techo de la habitación, ninguna de sus teorías parecía tener un argumento lógico, así que eran rechazadas de inmediato, pudo haber permanecido así durante horas, pero solo habían transcurrido unos cuantos minutos después de la llamada. Ya eran más las cuatro de la tarde, y habían salido de la escuela a las dos! , dos horas, que harían o que tanto no harían en ese largo transcurso de tiempo.

De pronto alguien irrumpió en su habitación, asustada como si la hubiesen descubierto haciendo algo malo, dio un brinco sentándose de inmediato en la cama, enfadada vio que era su pelirrojo padre el cual avanzó dos pasos dentro de su cuarto, ella fue incapaz de reclamarle por que había entrado sin llamar antes.

-hola hijita, dijo el hombre con voz cansada pero enternecida.

-hola papá, saliste temprano, observó la chica.

-si hoy no hubo mucho que hacer, contestó el señor en tono desanimado.

Para Emma era raro que su padre digo que “no hubo mucho que hacer” pues el señor viva y moría por su prestigiada agencia de publicidad.

-nena, alguien te necesita al teléfono, dijo calmadamente.

De inmediato Emma le echo mano al inalámbrico que reposaba en su cama, intrigada de por qué no había sonado allí y en lugar de eso su padre había recibido la llamada, descubriendo que este se había descargado.

-oh, papá se descargó, le dijo mostrándole el inservible aparato.

-ah pues entonces tómala en mi habitación, dijo el hombre saliendo de allí, seguido por la muchacha.

Casi nunca entraba en el cuarto de sus padres, se le hacia un lugar demasiado frívolo casi de terror aunque era una lujosa habitación. Avanzó rodeando la cama, temiendo que esta fuera a cobrar vida, tomó con cuidado el teléfono el cual aguardaba por ser asido, una vez lo tuvo entre sus manos se alejó todo lo que pudo de allí, mientras tanto su padre se dirigió al baño.

Se arrinconó en el lugar donde su madre guardaba sus costosas joyas, las cuales habían crecido en número significativamente desde la última vez que ella estuvo allí. Temerosa alzó el aparato para acercarlo a su oreja derecha, no se le cruzaba por la mente ni la más remota idea de quien pueda ser, pues nunca nadie la llamaba.

-¿hola?, articuló dubitativa de que todavía se encuentre alguien en la línea y para su asombro y fascinación escucho que una dulce y angelical voz le contestaba.

-¿es Emma?, había dicho.

-sí, respondió ella, agudizando su oído para tener certeza de que era quien creía.

-ah hola Emma, me dijeron que me llamaste.

Ese argumentó proferido, hizo que todo su ser diera un vuelco, si, si, era ella, le había devuelto la llamada, no estaba enojada, ya había llegado, en realidad no se había encontrado, no se mandó a negar, todas sus erradas teorías quedaron destruidas en el momento en que la escuchó hablar con su suave pero enérgica voz…

-¿Emma? preguntó la otra chica extrañada del silencio que se hizo.

-sí, yo te llamé, aceptó por fin algo avergonzada, y se aseguró de verificar donde se encontraba su padre que para su fortuna él se higienizaba los dientes en el lavado, a cuatro metros de ahí.

Y la joven al otro lado de la línea volvió a decir en tono divertido: -¿y para que me llamaste?, sacándole las palabras como siempre acostumbraba a hacer.

-ah, pues como no fuiste a clase… y hoy repasaríamos matemáticas, además hemos copiado bastante….y luego la próxima semana son los parciales… decía Emma avergonzada, estaba diciendo la verdad pero sentía que mentía anteponiendo motivos para justificarse.

-ah, si eso…, dijo la otra chica en tono gustosamente incrédulo.

-mira, ahora no puedo salir, pero si quieres, tu puedes venir a dejarme los apuntes y de paso me explicas...¿te parece?, planteó cándidamente.

-… o ¿es demasiado tarde? Agregó algo decepcionada.

-oh, no para nada, contestó Emma intentando ocultar su exaltación. Casi que no lo podía creer, tuvo grandes deseos de brincar y dar de saltos por toda la lúgubre habitación de sus papás, le provocaba darse pellizcos dudando que tal vez fuera un sueño o alucinación, hasta quiso darle un abrazo a su papá,(cosa que jamás hacia), Ina había propuesto que se vieran, eso era más de lo que había esperado, mucho más.

-bueno, como sabes vivo cerca de la escuela, pero de todos modos anota mi dirección…

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