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Studio Group - Show Me Love .mp3
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27.SIN PALABRAS

SIN PALABRAS

No hubo necesidad de decir nada, Ina entendió perfectamente lo que pasaba por la mente de Emma ya que por la de ella se cruzaban las mismas pretensiones; se puso de pie y caminó casi trotando hacia la puerta, una vez estuvo allí, la abrió y cautelosa asomó su cabeza por el marco de esta echando un vistazo para asegurarse de que nadie estuviese próximo a llegar, “nadie” incluía o más bien se refería específicamente a los padres de Emma que eran los que importaban en una situación así ya que serian los directamente afectados al encontrarse con que su descocada hijita en pleno cuarto de hospital se morreaba con una chica, bueno si lo pensaba bien estar en la clínica era lo de menos, lo significativo era que la aparente inocente pelirroja (que por lo que se había dado cuenta no era tan inocente como parecía) estuviese con su amiga del colegio en una situación bastante comprometedora y sin muchas prudentes explicaciones que dar o disimulos que inventar pues el mugre en el ojo no aplicaría en esos casos, además que siempre había sido inútil ya que nunca nadie lo creía.

El pasillo de cuartos de recuperación se veía extrañamente solitario y aunque se sintió aliviada no dudo en echar un segundo vistazo a lado y lado esta vez agudizando un poco mas sus ojos para cerciorarse de no estar viendo fantasmas, pero de nuevo ninguna persona resultó en el panorama, así que un poco más tranquila procedió a cerrar la puerta volteando a mirar a Emma quien inmóvil aguardaba sentada en la cama tal y como la había dejado segundos atrás, la chica parecía una estatua pues ni siquiera se la veía parpadear. Para atreverse a dar el siguiente paso con la mirada le dedicó una pregunta de: ¿estás segura?, la muchacha cambio su cara de expectativa y pareció volverle el casi perdido color rosa de sus mejillas dirigiéndole una fulmínate mirada que impaciente decía: -hazlo ya. Con asombro ratificó que definitivamente Emma no era lo que aparentaba ser, sin embargo prefirió no molestarse pensando en los momentos de ella con Zuazo que evitó le narrase, y al contrario se sintió más atraída por la resuelta chica que de momento parecía haber dejado todos sus miedos atrás. Divertida no pudo contener preguntarse si el golpe que había recibido en la cabeza tenía algo que ver con su nueva osada personalidad que debía confesar que aunque no dejaba de sorprenderle, la provocaba induciéndola a pensar muchas cosas que desinteresada nunca antes había considerado.

Lenta y remolonamente llevó su mano hasta la manija de la puerta dándole tiempo a Emma de arrepentirse y rogando para que no ocurriese aguardó unos instantes y luego procedió a accionar el mecanismo de obstrucción de esta.

El leve sonido producido por la cerradura abismalmente la estremeció mientras veía a Ina avanzar hacia ella con cara de: -de esta no te salvas…

-oh, Emma Alexandra Alberdi, ¿Qué estás haciendo?, Se preguntó horrorizada sabiendo que ya no había vuelta atrás, pues estaba al tanto que eso era lo que deseaba hacer, sufriblemente tenía que aceptar que anhelaba ese momento desde hacía ya mucho, ni siquiera se atrevía a pensar desde cuando para no abrumarse dado que el momento era el menos indicado y más atemorizada aun vio que Ina ya había llegado hasta su alcance.

Ahora la carita de valentía de la pelirroja se había esfumado volviéndose asustadiza, ya decía que qué rara estaba su disipada actitud, así que se preparó para ser rechazada por segunda vez, pero en esta ocasión no le abrumó mucho ya que era demasiado perfecto como para ser real pues comprendía que el lugar no era el apropiado pero teniendo en cuenta que los otros acercamientos no habían surgido precisamente en adecuados sitios se permitió soñar que este seguiría los pasos de los otros arriesgados episodios y que mejoraría cierta y notoriamente sus expectativas.

Estaba casi segura de que Emma se echaría para atrás, pero no le importó, ya la había animado así que impúdica asumió debía corresponderle o de lo contrario tal vez se vería obligada a forzarla como lo había hecho ella la otra vez en la biblioteca, sin remordimiento la idea le retorció un poco la mente aunque por supuesto ese era su plan B.

Mientras el plan A seguía en marcha dado a que Emma pese a su temor no daba indicios de querer abolirlo, se aventuró a posar sutilmente su mano en su ahora sí: rosadas mejilla, ella respondió a la sutil caricia aproximándose un poco más e Ina gustosa y presuntuosa de la contestación se apresuró de manera súbita hacia sus labios.

Le había aceptado su insinuante caricia sin poderlo resistir, y antes de conseguirse arrepentir la pelinegra había dado con su boca; se fijó en como extrañamente los besos de Ina eran tímidos y apacibles, así que abandonando el pudor y olvidando que alguien podría descubrirlas decidió llevarlos a otro nivel más audaz tomando a Ina por detrás del cuello, esta vez fue mucho mejor que en las anteriores, ya que las dos correspondían simultáneamente a los afectos que se propinaban mediante el versátil y taciturno beso iniciado el cual con ayuda de la pelirroja pasó del silencioso mutismo a las asonancias vehementes en cuestión de segundos.

Ina, aunque oprimida y algo sofocada no se rindió ante la creciente efusión originada entre ellas y continuó correspondiendo desmañadamente a los frenesíes de la otra; tenía que admitir que Emma cada vez que se lo proponía le daba absortas pero sobresalientes sorpresas, luego la chica se detuvo en seco y se fue alejando tortuosamente de sus labios, en respuesta la pelinegra de manera inconsciente la apuró mediante una atrayente suplica espontánea para que no ocurriese.

Lo último que quería hacer era detenerse, pero decidió hacerlo para verificar que tan aprovechada estaba siendo, y para su favorable avidez Ina al igual que ella parecía no aspirar a dar por terminado el contacto viendo como sus agraciados y perfectos labios reclamaba por más al igual que sus brillantes vistas esmeraldinas; cerrando sus ojos arremetió de nuevo.

La linda pelirroja había acatado sus suplicas y volvió a su boca con aun más creciente voluntad dispuesta a transmitirle todos sus emociones, ella le siguió el compás de sus fervores esta vez con más “aparente calma” el beso fluía ameno dando y obteniendo grato deleite que aumentó en cuantía considerable al empezar a rozar sus lenguas.

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