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38.TORRIDA PLÁTICA

TORRIDA PLÁTICA

 

Primero fueron a dejar a Ina a casa, Fernando se había enterado de quien era Abby así que no dudo en querer ir a saludar, esta vez la señora de la casa las miró más que de costumbre con su nuevo acompañante. No se tardaron mucho aunque el chico parecía querer quedarse a vivir allí, obligando a Emma a sacarlo casi a rastras.

-espero que no estén ninguno de los dos en casa, si me los encuentro tu eres la culpable. La acusaba segundos antes de llegar a la residencia.

-ah, ¿sí?, pensé que te ibas a quedar aquí.

-Y lo voy a hacer, solo que ellos no se darán cuenta. Le contó con cara de malicia.

-no seas bobo, ¿Cómo no se van a dar cuenta?, si tu nunca pasas desapercibido, se burló.

-pues haré todo lo posible si es que no quiero amargarme mis vacaciones…

- si tu lo dices… pero ya te dije, es imposible. Está bien, nuestros padres no están en casa casi nunca pero de allí a que no se enteren que llegaste…, le decía ella colmada de sus infantiles intentos.

-confía en mí. Dijo el muchacho antes de abrir la puerta principal y oh sorpresa: sus padres estaban justo bajando las escaleras.

-¡Carla!, ¡Norman!, ¡Que gusto verlos!, Fingió de inmediato al ver truncados sus fantasiosos planes.

-oye jovencito, ¿Cómo que Carla y Norman?, ¿Acaso no somos tus padres?, Lo regañó el hombre

-ehh, lo siento, lo siento, es que… je je. Decía nerviosamente intentando disculparse. –¿y qué han hecho?, ¿Cómo están?, ¿Mucho trabajo o qué?, Les preguntaba confianzudamente empeorando los rostros de desaprobación de ambos. –Carl… digo ¡Madre! Cada día te veo más joven, estas lindísima, exageró para encontrar simpatía aunque sea con la señora.

Emma hizo enormes intentos por no echarse a reír de las torpezas de su hermano y muy disimuladamente se fue hacia su cuarto intentando ser invisible dejando atrás una “bella” reunión familiar. Afortunadamente lo consiguió, llegó a su habitación y fue directo a llamar.

-Buenas tardes. Por favor con Ina, digo Georgina, se corrigió al instante.

-soy yo, le respondió una resentida voz. - y ¡no me digas así!, se alborotó más.

-disculpa, disculpa, pensé…je je, es que no te reconocí. Se excusó torpemente.

-umm, seguía resentida-está bien…,¿y ya llegaron a casa?, Le averiguó cambiando de tema.

-sí, hace unos minutos, mis padres le hicieron una emboscada a Fernando y allá abajo están haciéndolo padecer. Se burló de las desdichas de su hermanito.

-pobre chico, se compadeció la otra imaginando a los insensibles padres de Emma.

-sí, pero él se las busca, vuelve después de años sin avisar, y encima se compra el auto más costoso que encuentra…, juzgó,- y eso que tiene o tenía planeado ir a celebrar… ah y lo peor es que pretendía quedarse en casa sin que ellos se dieran cuenta. ¿Puedes creer semejante absurdo? Como si no tuviera un ostentoso auto en el garaje. Ja, jamás se hubiera podido librar de “Carla y Norman”, se burló recordando las caras de ofensa de sus padres cuando escucharon como los llamaba su hijo mayor, lo que ellos no sabían era que él siempre los había llamado así nada más que no en su presencia. –está bien loco. Terminó colmada.

–sí, tu hermano es genial, le dijo Ina risueña de lo narrado.- de hecho no parece tu hermano. Le anotó.

-¿qué insinúas?, investigó ofendiéndose al sentir que era una aburrida.

-no, no es lo que quería decir, es que él no se parece a ti, en nada. Corrigió astutamente.

-ahhh eso, mira siempre hemos tenido la teoría de que es adoptado pero no hay pruebas que lo demuestren, se mofó de nuevo recordando las horas que pasaba junto a su hermano escudriñando todos los lugares de la casa buscando en papeles indicios que indiquen la ansiada adopción, sin embargo nunca pudieron hallar nada.

-jaja,¿ quería ser adoptado?, se extrañó Ina.

-sí, de hecho los dos lo ansiábamos pero mi genética lo negaba. Le contó algo divertida de lo extraño que sonaba, aunque cuando era niña en lugar de divertido era agobiante pensar que su hermano encontraría a sus verdaderos padres y sería feliz y en cambio ella se quedaría con esa pareja de dementes adictos al trabajo, pero era innegable el parecido con ambos, así que tristemente aceptaba su situación. – además deberías estar agradecida que no soy tan loca como mi hermano, porque si no… pobre de ti. Concluyó con astucia.

-ejem, ejem, creo que me tengo que ir, está haciendo como calor…, dijo la pelinegra refrenada produciendo una picarona risa en la otra.

-¿y a dónde vas pensarás en mí?, Le investigó con doblez.

-¡Alberdi!, Se escandalizó la chica.

-¡Dehesa!, Le imitó el tonito pero con burla.

-que malpensada que eres. Le dijo sin perder asombro.

-¿yo malpensada?, Fingió pasmo la pelirroja. – ¿quién es la que tiene calor?, Le soltó con más astucia.

-ehh, jeje, bueno pero tú fuiste la que empezó…, se eludió Ina avergonzada.

-okey, okey, pero no es mi culpa que tú te emociones por lo que digo. –umm…quien lo hubiera pensado, Bromeó aun más.

-ya basta Emma, ¡no más!, Decía la otra abochornada de los comentarios.

-¿eh?, ¿pero que te estoy haciendo?, Seguía molestando. –ni que estuviera allá, porque si no…, volvió a insinuar.

-pues eso lo veremos “Rosie”. Arremetió en su contra.

-¡no me llames así!, Se molestó como haciendo una pataleta.

-ah ¿ves que no es bueno?, Se burló ahora la pelinegra.

-está bien, está bien, disculpa. Le dijo indignada.

-bueno estas perdonada. Le contestó risueña. –entonces ¿nos vemos mañana?, Propuso esperanzada.

-sí, ¿pasaras por mi?, Preguntó con ansias.

-trabajo. Se excusó desalentada.-pero el sábado…, dijo reavivando expectativas.

-entonces nos vemos el sábado. Selló la pelirroja.

***

Terminó la llamada y fue a buscar a su perrita, la encontró debajo de su cama dañando sus zapatos como de costumbre.

- Abby…¿cuándo aprenderás a no dañar mis zapatos?, se lamentó quitándoselos de su alcance.-sabes acabo de hablar con tu mami, le contó como si el animal entendiera. –y ella por andar tonteando olvidó preguntar por ti, que malvada que es, pero no te preocupes yo sé que te quiere. Le decía mientras intentaba poner orden bajo de su cama.

Era grandioso estar de vuelta en su hogar de paso, con Abby, cerca de Emma, ¿Qué más le podía pedir a la vida?…

-Fernando Alberdi… que chico más divertido, pensó recordando lo bien que la pasó en sus compañía mientras Emma fue al doctor. Habían hablado como si se conocieran de años, el muchacho era encantador e inesperado, nunca imaginó que se llevaría tan bien con el hermano de su chica.

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