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41.MEDITACIONES

MEDITACIONES

 

En la sala se encontraba Fernando quien cansado de esperar a Ina había iniciado la partida, ella pasó a sentarse en un extremo del sofá enajenada y reducida como si el diván la estuviese absorbiendo; de vez en cuando le echaba unas cuantas miradas cargadas de rencor a su hermano quien ni cuenta se daba de que estaba siendo tan aborrecido.

-¡hey!, ¡Por fin apareces!,- exclamó cuando la vio entrar- Mira que ya inicie el juego, y si te soy sincero no creo que puedas alcanzarme. Le dijo enseguida a la pelinegra.

-pues eso lo veremos, sentenció la muchacha avanzando hacia él.-ah, recordó retrocediendo para encontrar a la taciturna pelirroja. –mira, le dijo mostrándole como le había quedado la blusa rosa que le ofreció la cual había acompañado con un pantalón de jean color azul hielo.

-linda, le contestó Emma desganada y forzando una sonrisa.- pero…¿y los zapatos?, Le cuestionó mirando sus pies descalzos en la alfombra.

-oh, los olvide, se justificó la otra sin darle mucha importancia.

-amiga de Emma ¿Vas a venir o no?, Decía Fernando ya algo histérico.

-si ya voy, Emma,¿ vas a jugar con nosotros?, La invitó amablemente y sin embargo fue rechazada de inmediato por una silenciosa pero vehemente negación con la cabeza –¿ven?, ¿Si?¿ ¡ Si?, Le empezó a suplicar ante la negativa de la muchacha.

-ay Niña ¡Déjala!, que no ves que es una aburrida, parece que no la conocieras, para ella la palabra diversión no existe en su diccionario. Se burlaba el chico ya harto de aguardar por su invitada.

La pelinegra abatida hizo caso y la dejó en paz yendo a jugar con el psicótico joven.

***

La inesperada visita de Ina le había dejado muchos sinsabores pues aunque fue su hermano quien la llevo ella guardo la esperanza de que la muchacha quisiera estar con ella en vez de con el chico. Al no ser así se sintió casi totalmente ignorada y cuando Ina se fue al fin después de horas de diversión con Fernando estaba tan absorta en risitas y boberías con él que casi olvida despedirse de ella; definitivamente confirmó que por lo menos en esos momentos su relación parecía haber pasado a un segundo plano en la lista de prioridades de la joven.

Luego vinieron los ya comunes sentimientos de culpa meditando y arrojando teorías de que había hecho mal, intentando encontrar el porqué del esporádico desapego de Ina y la nueva y afín fascinación que había encontrado con Fernando, realmente se empezó a preguntar que tanto conocía a Ina, y temerosa encontró como resultado que al parecer no la conocía tan bien como creía, le resultaba tan extraño que la chica se llevara bien con su hermano “el loco de su hermano” de la noche a la mañana, no encontraba punto en común de su creciente e inmediata amistad. También recapacitó que haberla arrojado a la alberca no había sido la mejor estrategia para conseguir unos momentos a solas con ella ya que por lo visto no había aportado mucho pues Ina se mostraba cada vez más distante y desinteresada; de hecho sentía que los motivos parecían ir más allá de las interrupciones de su ya dudosamente apreciado hermano mayor, aunque no lo desligaba del todo de la responsabilidad.

***

En el día anterior las horas en casa de los Alberdi se habían pasado volando había resultado muy entretenido pasar la tarde con el hermano de la pelirroja pues se había divertido como nunca con la sarta de ocurrencias que fluían solas y sin ningún esfuerzo de la cabeza de aquel impertinente joven. Cuando estuvo de regreso en su casa, recordó todo lo ocurrido, no podía evitar sentirse algo culpable por haberle dado prioridad a Fernando, pero bueno había quedado de jugar con el chico y además él fue el que la invitó a la casa, cosa que la pelirroja jamás había hecho. Y las circunstancias había llevado a parecer que era lo más apropiado después de los sucesos que estuvieron a punto de trascender en la habitación de la chica…el disgusto de la misma; no encontró mucho que hacer al respecto salvo aguardar a que se le pase el enojo que la verdad le desbordaba incontenible, le hacía llevar a temer en serio por la integridad de Fernando, en el instante una imagen de una desquiciada Emma estrangulando al chico cruzó su mente ocasionando que riera sin ganas.

Los ladridos de Abby la hicieron volver de sus delirios que por cierto ya no se escuchaban tan diminutos como antes y además en los últimos días había crecido unos cuantos centímetros, ya no mordía los zapatos de su dueña y en cambio jugaba con los artefactos de distracción que le había comprado Emma.

-oh, es cierto debes tener hambre, le dijo enternecida yendo en busca de su alimento olvidando por completo que el día anterior le había dado la ultima ración que quedaba y sólo cayó en cuenta cuando la evidencia se lo demostró, la bolsa estaba vacía.

-¡ay no!, Cómo se me pudo olvidar, se reprochó. –Abby lo siento, discúlpame, le suplicaba a su ansiosa mascota que entusiasta y alentada aguardaba por su comida. –de verdad, lo siento bonita. Pero no te preocupes ya mismo voy por él, se excuso de nuevo como si el can le entendiera, sacó las llaves y algo de dinero de su bolso para salir después a toda prisa del cuarto.

-ya vuelvo. Fue lo único que alcanzó a decir antes de dar un portazo quedando fuera de casa.

En cuanto alzo la mirada se topó de frente con unos marrones ojos.

-¡Emma!, Dijo sorprendida al encontrarse con la chica justo en la puerta de su casa.

-ho-hola, venia… ehh, vine a ver a Abby, soltó desviando la mirada hacia su auto. - pero veo que vas de salida, se apesadumbró retrocediendo.

-no,…bueno si voy... pero es solo a comprar comida para ella. Ayer se le acabo y lo olvide por completo. Se avergonzó de su irresponsabilidad. –me quieres acompañar o prefieres esperarme dentro, le propuso buscando la llave.

-no, yo te acompaño. Afirmó Emma más resuelta que nunca, por supuesto no quería quedarse a solas con la tutora de Ina.

El camino al autoservicio había estado sumado de un rotundo silencio que Emma valerosa se atrevió a romper sólo momentos después de entrar al lugar.

-no me has contado cómo te fue en el colegio…, le comentó expectante.

-ah es cierto, empezó Ina a hablar tranquilamente,- pues que te digo… me va bien, las clases parecen estar menos saturadas, especialmente historia y literatura, afirmó simulando descansar de un gran peso.-salgo más temprano porque tengo que ir a eso de…

-¿de qué?, Inquirió Emma de inmediato.

-…control de la ira, dijo desapareciendo la voz para luego fijarle una severa mirada de: si te ríes te mato.

Pero lo último que hizo Emma fue reír pues imaginó a Ina pasando desagradables situaciones muy similares e incluso peores que las que ella pasaba todas las tardes con su psicólogo quien últimamente le había aconsejado que se preparara para ir enterando de una vez y por todas a sus padres de su relación con la chica antes de que ellos lo hicieran por otros medios.

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