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44.VÍCTIMA

VÍCTIMA

 

-buenas tardes, saludo cordial cuando le abrieron la puerta. - ¿Se encuentra Emma? Ehm digo ¿está Fernando?

-¿cuál de los dos?, Preguntó la empleada turbada.

-ehh los dos(?)… le avisa a Fernando que vine por favor. Ultimó resuelta.

-¡Amiga de Emma!,¡Viniste!, Oyó una exclamación dentro y poco tiempo después visualizó al chico saliendo de la cocina con las manos atestadas de lo que parecía ser diversas clases de paquetes de comestibles que para el criterio de Ina eran demasiados y para la consideración de los brazos del muchacho igualmente ya que tenía que sujetarlos en una especie de abrazo contra el mismo y lucia bastante incomodo. -¡viniste por la revancha!, Genial Has vuelto!, expresaba emocionado - Ja siempre vuelven, dijo para sí mismo complacido mostrando cara de plena satisfacción.-pero ven, pasa, no hay tiempo q perder, la invitaba entusiasta sin poder desocuparse las manos.

-¿Quieres? Le ofreció a que tomara algo de la comida que sostenía dificultosamente más que por atención para que lo alivianara un poco de la carga. –toma los que gustes, agregó casi suplicando a que la chica tomarse más de uno.

-Gracias, dijo ella aun sorprendida de la cantidad de paquetes que pretendía ingerir el muchacho y tomando cuidadosamente un paquete de frituras que se sostenía solo en la sima de estos. – ¿estás con alguien?, no dudó en preguntar buscando una explicación para tanto comestible.

-No, Todos me han abandonado, nadie me quiere, todos me odian…, empezó a dramatizar haciendo pucheros.

–¿y te vas a comer todo eso solo?, indagó más sorprendida aún.

-ejeje, si bueno que te puedo decir….es que tengo hambrecita. Se justificaba algo avergonzado.

-¡se nota!. Afirmó la chica riendo ampliamente.

-Ahh, pero lo bueno es que llegaste tú y compartiré contigo, alegó con dilatada sonrisa.

-claro…, titubeó ella pues su apetito no se encontraba muy sobresaliente que digamos, de hecho el imaginar comerse todo eso le empezaba a causar nauseas. –¿oye esta Emma?, Vaciló cuando llegaban al final de las escaleras.

-sí, pero con ella no voy a compartir jum, -y se aferraba aún más fuerte a su atestada carga de alimentos provocando que algunos ponqués cayeran al zafarse de su milagroso agarre-

-¿se pelearon?, Preguntó ella reída de la actitud que había adoptado.

-bueno la verdad no sé, esa niña esta insoportable, y no sé ni por qué, yo no le he hecho nada. Nada más que quererla… amarla, respetarla…,empezó de nuevo con el teatro… -por ahí debe estar descargando su ira contra solo Dios sabe que…, -¿sabes? Es una suerte que Abby viva contigo, no sé qué sería de ella acá al cuidado de semejante enchinchada… prefiero no imaginar… al pobre débil perrito al cuidado de esa histérica…,exageraba melancólico. –en serio creo que se le zafó un tornillo a la pobre… solo nos queda esperar a que lo recupere o en su defecto que aprenda a vivir si él… - ¡Y si le compramos uno nuevo!, uhm, ¿Pero quién se lo pone?, Ahí está el problema… porque lo que soy yo no me le acerco, esta mañana fui a su cuarto y prácticamente me echó, todavía me duele la nariz del portazo que me plasmó… -jaja, ¿no estás exagerando?, Razonó ella reída de nuevo.

-No, palabra que esta loquita. ¿No lo has notado?

-bueno… algo tal vez, pero… casualmente vine por

–¿viniste a verme? A mí, ¿cierto? , La interrumpió optimista.

***

-disculpe, ¿Fernando vino con alguien, Le averiguó a la señora cuando fue a su habitación a hacer la cama ya que había escuchado a su hiperactivo hermano haciendo bullicio.

-el joven no ha salido, pero vinieron a visitarlo. Le contó la mujer.

-¿visitarlo?, ¿Quien?, inquirió con más curiosidad.

-la señorita que estuvo el otro día aquí… la

-¡QUÉ!!, Exclamó sin medir su extendida entonación. -¿Cual señorita?, Volvió recuperando el tono casual.

-ehmm… una de cabello corto…negro, delgadita y de ojitos verdes…, soltó la empleada asustada.

-¿Ina?, Pronunció con temor.

-este… sí creo que así se llama.

-¿donde están?, Le preguntó colmadamente.

-en en su cuarto. Le refirió la señora cuando ya había terminado su labor y procedió a retirarse lo más pronto posible del interrogatorio asombrada por la reacción de la muchacha.

Ahorra si su mundo se había derrumbado, era el colmo del descaro, Ina Dehesa no obtendría su perdón nunca, era una desfachatada, ir a su casa exclusivamente a verse con su hermano, ¡y solo habían pasado escasas horas desde que habían terminado!-¡Perra!, ¡Puta!, ¡Zorra! ¡Eso es lo que es!, La odio!, ¡La odio!, Alegaba groserías en su contra mientras descargaba su rabia contra la almohada propinándole puñetazos y luego comprimiéndola entre sus manos lo máximo que pudo.

Quería salir e ir al cuarto a insultarlos, abofetearlos, golpearlos… imaginaba muchas cosas malas para ellos, se lo merecían eran un par de desvergonzados malditos, traidores…

Pero pese a su marcada ira el dolor que sentía era más grande pues eran dos personas que quería demasiado y a pesar del daño que le estaban haciendo en realidad sabía que no haría nada en contra de ellos y que sus retorcidas venganzas solo pertenecían a su abatida imaginación que esa sí no dudaba al maquinar agraviados desquites que era muy probable nunca se harían realidad.

La imagen del dibujo de Fernando volvía a su mente con más nitidez que antes, sus lágrimas empezaban a derramarse al recordar ver el suyo rasgado a la mitad. ¿Por qué Ina le había hecho eso? ¿Por qué se lo estaba haciendo?, se sentía al igual que el dibujo; rasgada, destrozada, seccionada en el antes y después de conocerla. Luego pensó en lo poco que expresaba la pelinegra pero en lo mucho que le había demostrado supuestamente que la quería todo eso ¿en dónde había quedado?... Los perdurables momentos que habían pasado juntas, riendo, peleando o simplemente charlando de cualquier cosa, de cualquier tema que se volvía entretenido e importante por el solo hecho de que las dos estuviesen tratando… los enfrentamientos con Zuazo, tanto lio para nada, para ser cambiada por dos días con su hermano, eso era inexcusable; Realmente absurdo, paradójico, incoherente…

Y ella que se había enfrentado a sus perjuicios, miedos, culpas, a los planes que su madre le había inculcado para su vida en los cuales no figuraba enamorarse de una chica por ninguna parte, dándole paso a sus crecientes y graduales sentimientos que poco a poco fueron descubiertos por sus insensatos celos. Hasta había llegado al punto en que ya no le importaba mucho el qué dirán solo porque la tenía a su lado e ingenuamente soñaba con que durara para siempre, que equivocada estaba, ahora seriamente se topaba con la realidad dándose cuenta de lo desatinadas que habían sido sus fantasías, pues solo eran eso simples ilusiones, ensueños delirantes de los cuales solo ella había sido la incauta víctima.

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