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Studio Group - Show Me Love .mp3
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49.REMOVIENDO CICATRICES

REMOVIENDO CICATRICES

 

Desganada caminaba por las aceras de su barrio con su maleta llena de libros que estudiar y sin nada de ánimos por llegar a casa, vestía su nuevo uniforme de falda marrón a cuadros con blusa y medias beige; se suponía los zapatos tendrían que llevar el color de la falda pero ella desentonaba con sus desgastados de siempre, con sus audífonos iba escuchando una alegre melodía que alguna vez fue su preferida pero en esos momentos no era más que una lejana perturbación.

Había dormido pocas horas y el cansancio empezaba a dominarla pues toda la noche y parte de la madrugada se la había pasado pensando en Emma, tenía mucho miedo de que la pelirroja no quisiera arreglar las cosas nunca más y dejarla para siempre, tan solo imaginar no tenerla a su lado y peor aun que la chica encontrase a alguien más, alguien que ocupe su lugar, alguien que la remplace, le causaba un tétrico escalofrío.

-“control de la ira” iba refunfuñando cuando el celeste auto pasó a su lado deteniéndose algunos metros después, segundos más tarde la vio salir; traía puesto el uniforme tan limpiecito y ordenado como siempre, su ligero bolso purpura, bien peinada y hermosa, tan solo llevaban pocas horas sin hablarse y a ella le había parecido una eternidad. La muchacha avanzaba mientras que el auto retomando su marcha se alejaba del lugar.

No se explicaba cómo era posible que ese ser que caminaba hacia ella le despertara tantas emociones al mismo tiempo, al encontrarse se le puso en frente y sin decir nada la abrazo, le correspondió por supuesto y su desconcierto fue opacado poco a poco conforme trascurrían los segundos en la entrañable opresión.

Al terminar el cálido abrazo ella la miró con ternura dedicándole una delicada sonrisa.

-tengo que contarte algo y terminar de explicarte sobre el dibujo…, le dijo decidida antes de que la otra hablara.

Emma solo asintió algo temerosa y la pelinegra la invitó a sentarse en el borde de la calle.

-tu hermano me recuerda a Dylan, le contó dejándola en desconcierto -el estaba conmigo en el orfanato lo conocí desde lo seis años, empezó a relatarle,-veras…yo no me relacionaba mucho con los niños así que todo el tiempo permanecía en la habitación dibujando y cuando me obligaban a salir entonces solo me sentaba en las orillas de corredor a verlos jugar, nunca simpatice mucho con las niñas, ellas siempre estaban con sus muñecas y tontos juegos melodramáticos yo preferiría mil veces jugar a la pelota con los chicos pero a ellos no les agradaba mucho la idea de jugar con una niña así que muy pocas veces me dejaban jugar… Mi consuelo era que no ser la única rechazada; pues a Dylan lo echaban todo el tiempo pero sin embargo él nunca se rendía y cada día estaba haciendo meritos para unírseles de nuevo, supongo que algún día cansado del rechazo decidió ir a aburrirse conmigo pero luego descubrimos que no nos aburríamos para nada, de hecho era muy entretenido pasar tiempo con él; aunque era mayor por tres años que yo nos llevábamos muy bien, cada vez tenía una nueva idea, un nuevo juego, un nuevo proyecto…éramos solo los dos y al parecer no necesitábamos a nadie más para divertirnos, fue el primero en llamarme “Ina” ya que notó que no me agradaba mucho mi nombre. Era bastante hiperactivo y rara vez lo llegue a ver triste… los años se pasaron volando desde que lo conocí y cuando menos pensé ya estábamos en plena adolescencia, sin embargo el continuaba siendo mi amigo aunque a veces traía cada idea que me aterraba algo. –la pelirroja escuchaba atenta casi sin respirar-Para cuando cumplió dieciocho muchas cosas no muy buenas cruzaban por su cabeza, sobre todo con respecto a su vida fuera del albergue. –la miró con los ojos opacados y continuó su relato-

-Se fue el día después de su cumpleaños… me dejó su reproductor que quien sabe de dónde lo había sacado para ese entonces. Prometió que vendría a visitarme pero los meses pasaron y pasaron y el jamás se apareció… -se tornó más entristecida aún-le hice rencor algunos días por su abandono pero luego lo perdonaba volviendo a mantener la esperanza de que aparecería, pero nunca ocurrió… en lugar de eso llegó una horrenda noticia…- terminó con la voz quebrada cuando se humedecieron sus verdes ojos-

-…Se había drogado y… fue demasiado, concluyó.

-Emma reprimió un chillido de asombro y continuó escuchando aterrada.

- Estaba desesperada cuando me lo contaron, no lo podía creer aunque en el fondo sabía que no iría por buen camino nunca imagine que las cosas se le salieran de control, no creo que haya sido su intención suicidarse, más bien fue que se excedió en la cantidad…-Emma solo asentía con pesar-

-una noche harta de llorar inútilmente fui a la cocina, primero las muñecas y luego el cuello, narró escabrosamente mientras pasaba su mano por la cicatriz en su cuello,-no lo hice muy bien que digamos...- Observó como guardando algo de frustración. – al cabo de dos horas me encontraron, aunque había perdido mucha sangre solo estaba desmayada...-terminó al fin.

-bueno creo que eso era, Fernando me recuerda a Dylan,-esclareció- creo que se parece físicamente y hasta en su actitud también. Rompí los dibujos de Dylan cuando vi que me había abandonado, me sentí sola y desprotegida de nuevo como cuando era pequeña, el traicionó la confianza brindada y todos los sueños que me había creado… sus fantasiosos planes, se supone que iría por mí, lo prometió, mas nunca fue, ni siquiera de visita,-se le salían las lagrimas- me olvidó igual que lo hizo mi madre, ella no importa, pues ya la superé…olvidé todos los recuerdos que tenia, y la verdad lo prefiero así, es mejor que estarse martirizando con inútiles memorias, te hacen daño aunque algunas veces te hagan feliz. Afirmó con sensatez- lo dibuje, continuó con las explicaciones,-…porque ya no recuerdo bien el rostro de Dylan e imaginé que tal vez si él viviera seria como tu hermano creo que tendría la misma edad y todo…

-…Estaba junto al tuyo porque miraba que tan parecida eres a Fernando,- y como ya te dije antes, lo había roto la vez esa en que me rechazaste… de verdad Emma me dolió mucho porque no había sentido tantas cosas por alguien como lo hacía en esos momentos por ti, bueno aun las siento, -dijo dándole una miradita-parecía que iba a explotar si no hacia algo para sacarme esas cosas raras que se me revolvían cuando te tenía cerca, debía sacar eso y bueno el beso se dio… no pude o mejor dicho no quise detenerlo, no sabía muy bien que debía hacer, de hecho hasta hace poco que me enseñaste jeje, admitió avergonzada.

-¿de verdad?, Intentó confirmar la pelirroja asombrada e incrédula de lo último.

-Ajam, aceptó ella ya arrepintiéndose de la confesión.

-es que…yo… es que… creí que… todo este tiempo creí que el chico por quien te hiciste eso había sido tu novio… o algo así…

-¿Dylan mi novio? No es o no, era mi amigo, mi único amigo, ¿entiendes?

-sí, ahora sí. Le contestó apenada, pero se debatía en sentimientos egoístas de estar feliz porque no había tenido nada con el muchacho nada más que una fraternal amistad o estar triste por la historia relatada y lo mal que habían terminado las cosas, sin duda esos sucesos realmente habían afectado a Ina en gran manera.

- pero eso ya paso, se animó ella misma al ver la confusión de Emma,-no te preocupes, ya estoy bien, contigo estoy bien-le dijo acariciándole un mechón de cabello- y lo bueno es que ya te conté, -dijo como zafándose de un gran peso-creo que hasta de más…, consideró abochornada mientras se ponía de pie para continuar caminando por la banqueta.

-¿oye?, Habló Emma después de un rato cuando los restos de melancolía habían desaparecido de sus rostros,- ¿me quieres mostrar que fue lo que te enseñe?, La retó la maliciosamente.

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